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domingo, 16 de marzo de 2014

AMOR PARA DAR




Señor, ahora creo que nunca supe amarte, que en ti me amaba a mi, por eso, Señor, pon en mi el amor con el que quieres que te ame. Tú nos dices, me dices: "Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto" y sólo podemos serlo en el amor, las obras humanas nunca nos saldrán perfectas, eso sería perfeccionismo.

Cuando sepa dejarme amar por ti, guardar ese amor en mi corazón, estrujarlo como un limón para darlo a los demás, entonces estaré cerca de la perfección que Tú quieres. Tu amor es amor para dar, no puede quedarse en mi. Por eso cuando veo y siento tanto dolor a mi alrededor empiezo a entender que, a mis años, aún me tienes en esta vida terrena para orar, suplicar y sufrir  por todos los que sufren y cuyo sufrimiento no está en mis manos evitar.
 
Señor, Dios mío, en este Segundo Domingo de Cuaresma, sigo insistiendo, pidiéndote, desde ese amor que Tú pones en mi corazón, por la salud de Goretti.
Dios, Dios mío que pasaste, hecho hombre, por la tierra curando toda dolencia y toda enfermedad: ¡¡Cúrala,  Señor!!
 
Queridos amigos, hermanos blogueros, mi sobrina-nieta, Goretti, sigue en estado crítico, aunque ha tenido una leve mejoría continua sedada.
 
Os ruego me acompañéis en la oración,  os lo agradezco en el alma

viernes, 12 de julio de 2013

ANTE EL SAGRARIO



¡Qué bien se está contigo, Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo! ¿Por qué no vendré más?
Hace ya muchos años que vengo aquí a diario
Y aquí te encuentro siempre, Amor Solitario,
Solo, pobre, escondido, pensando en mí quizás.
Tú no me dices nada ni yo te digo nada;
Si Tú lo sabes todo, ¿qué voy a decirte?
Sabes todas mis penas, todas mis alegrías,
Sabes que vengo a verte con las manos vacías
Y que no tengo nada que te pueda servir.
Siempre que vengo a verte, siempre te encuentro solo.
¿Será, Señor, que nadie sabe que estás aquí?
No sé, pero sé, en cambio, que aunque nadie viniera,
Aunque nadie te amara ni te lo agradeciera,
Aquí estarías siempre esperándome a mí.

¿Por qué no vendré más? ¡Qué ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia que cuando a Ti me llego
Siempre vuelvo cambiado, siempre salgo mejor.
¿Adónde voy, Dios mío, cuando a mi Dios no vengo?
¡Si Tú me esperas siempre! Si a Ti siempre te tengo,
Si jamás me has cerrado las puertas de tu Amor.
¿Por qué no vendré mas si sé que aquí, a tu lado,
Puedo encontrar, Dios mío, lo que tanto he buscado
Mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único bien?
Si jamás he sufrido, si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo llorases Tú también!
¿Por qué no vendré más, Jesús?
¡Si Tú lo estás deseando, si yo lo necesito!
Si sé que no soy nada cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarás la ciencia de los santos
Como aquí la buscaron y la aprendieron tantos,

Que fueron tus amigos y gozan ya de Ti.
¿Por qué no vendré más, si sé yo
Que Tú eres el modelo único y necesario
Que nada se hace duro mirándote a Ti aquí?
El Sagrario es la celda donde estás encerrado.
¡Qué pobre, qué obediente, qué manso, qué callado,
¡Qué solo, qué escondido... nadie se fija en Ti!
¿Por qué no vendré más ? ¡Oh, Bondad infinita!
Riqueza inestimable que nada necesita,
Y que te has humillado a mendigar mi amor.
Ábreme ya esa puerta, sea ésa ya mi vida,
Olvidado de todos, de todos escondida,
¡Qué bien se está contigo, qué bien se está, Señor!
 
Amén.
 
Padre Carmelita J: Caraud

Esta oración/poema, lo guardaba Don Álvaro del Portillo entre las páginas de su breviario
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