Hoy me he levantado con una gran alegría, ya está incluido tu nombre en la hojita de mi calendario.
También me la produce el hecho de que el Registro Civil, por fin, haya aceptado que se inscriba a los recién nacidos con tu nombre: Josemaría, así, unido como a ti te gustaba porque, como decías, no querías separar a José de María.
Pero lo que más me ha ayudado en lo que sabes estoy pasando, es haber abierto tu librito de Camino y encontrar este punto para cuando el corazón, mi corazón, pide consuelos:
(...) Dile despacio, como en confidencia: "Corazón, ¡corazón en la Cruz! ¡corazón en la Cruz!.
Camino 163
Padre, si te encuentras por ahí a Antonio, creo que se seguirá llamando Arcendo porque, según tu teoría, Dios nos llama por nuestros apelativos cariñosos, dile que estoy alegre, muy alegre por él, pero que nos eche una mano a los que quedamos aquí.

