sábado, 9 de marzo de 2013

¿QUÉ NOS ESTAMOS PERDIENDO?






Por ser sábado mariano, he querido traer a De Dentro un Avemaría especial, para mi gusto sublime, dedicado a nuestra Madre e interpretado al violín por alguien unico y virtuoso como Joshua Bell.
Por favor deteneros a escucharlo y elevar este maravillosa  interpretación, a modo de oración, a Santa María Virgen.










Comparto del Facebook de una de mis hijas, Tamara, esta historia del mismo Joshua Bell,  curiosa y a la vez decepcionante por la falta de sensibilidad ante la belleza que nos rodea y  con los músicos que encontramos en nuestras ciudades, sobre todo si no hemos realizado un considerable desembolso monetario para escucharles.






 
 
 
Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante u...nos 45 minutos.
 Durante ese tiempo, ya que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su camino al trabajo. Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad de dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando. Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.

El que puso mayor atención, fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32.
 Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo largo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.

 Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.

Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente.

Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado? Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:

Si no tenemos un momento para detenernos y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿Cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
Escrito por: Josh Nonnenmocher
 
 
 

5 comentarios:

Rosa dijo...

Cuántas veces pasamos al lado de la belleza y no nos damos cuenta; me lo pregunto muchas veces cuando camino por la calle y veo a estas personas ofreciendo belleza...

Me ha encantado y me ha removido la entraña...

Un beso fuerte. Gracias.

¡Feliz día!

Militos dijo...

Muchas gracias, Rosa, a mítambién me gustó mucho. Vamos demasiado aprisa por la vida.

Besos, guapa.

Maria del Rayo dijo...

Es verdad Mili, no sabemos disfrutar de las cosas buenas de la vida.
La imagen de la Virgen esta preciosa para este sábado del Santo Rosario.
Gracias Mili!!
DTB!!

martha bernal dijo...

Buscamos belleza en donde nos dicen que esta, y no sabemos reconocerla cuando se nos regala, asi de ciegos y sordos estamos. Besos

Puro y Eterno Amor dijo...

Militos de cuantas cosas nos perdemos por ser egoistas...por no mirar con los ojos de Jesus,con todos sus sentidos,con su puro corazon a todo nuestro alrededor, a nuestro projimo.

Un beso con abrazo apretao.

Mil bendiciones.

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