lunes, 29 de agosto de 2011

DE DENTRO




Antes que hablar de mis propios sentimientos, prefiero dejaros el testimonio incomparable de un sacerdote, Josep María Montiu  de Nuix, Canciller de la Diócesis de Solsona y biógrafo del gran filósofo convertido y ordenado sacerdote en su madurez, Manuel Garcia Morente


TESTIMONIO  IRREFUTABLE

»Como sacerdote católico he experimentado la Jornada Mundial de la Juventud desde dentro, y no sólo por lo que se ve, por las inmensas multitudes de jóvenes que llenaban Madrid y la inundaban de alegría, de cantos, de primavera florecida.
»Al dirigirme a la Jornada Mundial de la Juventud me había preguntado, con mi modo de ser exigente, si detrás de esta aventura andariega, esforzada y sacrificada de jóvenes que llegaban de lugares de todo el mundo, llenos de sana alegría, habría mucha profundidad o si, en parte, esta gozosa realidad se disolvería en una cierta superficie de cosas. He constatado que la realidad interna supera muchísimo a lo que se ve exteriormente. He palpado que estamos ante un hecho de primera magnitud para el mundo y para la Iglesia.
Confesando hasta 20 horas
»En la Jornada Mundial de la Juventud he estado confesando entre 15 y 20 horas. Escuchando y atendiendo espiritualmente y con corazón de padre, en consecuencia, a gran cantidad de jóvenes, de chicos y de chicas. Algunas niñas pequeñas habían venido a confesarse corriendo y dando saltos de alegría y con su rostro respirando una alegría muy comunicativa y hermosa, reflejo del cielo, y después de su confesión manifestaban una alegría impresionante.
»He logrado constatar de este modo que en la Jornada Mundial de la Juventud se da gran número de conversiones, muchos progresos espirituales muy importantes y corazones muy tocados por la gracia de Dios. Para decirlo en una sola palabra: se ha dado en esta Jornada Mundial de la Juventud una fortísima actuación del Espíritu Santo en las almas. Esta oleada del Espíritu Santo, este nuevo Pentecostés, habrá de tener unas consecuencias insospechables, incalculables, pero en todo caso grandísimas: muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, una honda influencia en el mundo actual,...
»El mayor número de las confesiones las he oído en el parque del retiro, donde había doscientos confesionarios y donde durante varios días había un horario de confesiones que iba de las 10 de la mañana hasta las 6 horas de la tarde. Un día estuve confesando casi 8 horas seguidas. Cuando se terminaba el horario aún había personas que querían confesar y confesábamos con alegría en medio de la calle.
»En Cuatro Vientos estuve confesando hasta las 5 horas de la noche. No estuve más tiempo porque a las 9 horas quería concelebrar la Santa Misa con el Santo Padre Benedicto XVI, y quería estar lo suficientemente despierto, en condiciones convenientes para esta sagrada concelebración. Pero aún después de las cinco de la noche me pedían que siguiera confesando. Quedaba en el alma el deseo de haber estado más disponible, y haber dedicado más horas a ayudar a aquellos jóvenes, chicos y chicas, que me habían robado el corazón.
»En una carpa que estaba a unos metros de donde me encontraba hubo adoración del Santísimo Sacramento del Altar, expuesto solemnemente en la custodia, hasta las cuatro horas de la noche, aproximadamente. El Señor estaba acompañado por las oraciones y los cantos de los jóvenes, unos arrodillados, otros sentados, que sacrificaban el sueño en unos días que habían resultado muy agotadores.
»El Santo Padre presidió la Jornada Mundial de la Juventud, y el único grito que se oía a las multitudes era la aclamación al Santo Padre. Era una aclamación entusiasta, alegre, cariñosa, de amigos íntimos o llena de afecto, llena de vida. Parecía que el suelo se hubiera esmaltado de flores para aclamar al Papa, el cual se encontraba visiblemente emocionado. Amor al Papa que se contagiaba y aumentaba. Realidad enternecedora.
»Como habrás podido imaginar, también yo me fui muy tocado en mi corazón por el testimonio fantástico de aquellos jóvenes, de aquellos chicos y chicas maravillosos. El mundo y la vida no podía seguir siendo lo mismo en cada uno de nosotros tras el impacto que habían causado en nuestros corazones aquellos jóvenes venidos de todo el mundo para aclamar al Santo Padre y para encontrarse con Cristo. Era difícil contener la emoción, porque resonaba de nuevo en los corazones a través de todo el día y con la lira de tantísimos jóvenes: Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat. Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera.
»Muchas gracias Santo Padre, muchas gracias jóvenes, chicos y chicas, porque nos habéis demostrado que sois maravillosos, que tenéis un corazón grande, un corazón generoso, un corazón que sabe amar, un nuevo florecer que se esparce por todo el mundo llenándolo de una nueva fragancia y que llena nuestro corazón de esperanza. Un millón de besos. ¡Viva el Papa! ¡Alabado sea Jesucristo!».

COPIADO DE  ReligionenLibertad.com

7 comentarios:

eligelavida dijo...

Qué maravilloso testimonio. Es lo que yo percibí: hambre de Dios.

Un abrazo!

MARISELA dijo...

Precioso...Jesús toca los corazones y sabe qué hacer con ellos...
Yo he vivido la JMJ enganchada a las teles de casa (son 3) y cada una estaba en una cadena distinta,para poder aprovechar diferentes fases de la programación ...y ha sido tan lindo ver a esa juventud vibrar con los cantos, con las experiencias que estaban viviendo, con los gritos d alegría cuando veían al Papa...me estremezco aún de pensarlo. Hubiese dado cualquier cosa por ser joven esos días, porque si bien el corazón lo es, a veces el cuerpo ya no llega a aguantar tanta faena como esos días..jejeje. Bueno Mili yo me imagino que algunos de tus nietos estuvieron por allí dando ejemplo de jóvenes entregados al Señor.
Solo rezo para que podamos ver los frutos en el futuro...

Angelo dijo...

Que bueno que vayan saliendo estos testimonios. Parecen que hasta las piedras hablan del bien que hemos recibido. Sin duda alguna los sacerdotes han recibido también un aliento que muchos de ellos necesitaban. Gracias por tan bello testimonio. Un abrazo

ARCENDO dijo...

Fantástico testimonio. Todo, ¡TODO! lo que publicas no solo sale bien, sino que además está muy bien y es muy bueno. Besiños.

maria jesus dijo...

Que bien que lo hayas publicado. Testimonios así ayudan a continuar con el mismo espiritu de estos dias

Maria del Rayo dijo...

Mili, que hermoso testimonio.
Ya sonlos frutos de esta preciosa JMJ 2011.
Te he extrañado mucho.
Y gracias a Dios que has podido publicar.
Dios te bendice!!
Gracias!!

Militos dijo...

3 comentariosCerrar esta ventana Ir al formulario de comentarios LAH dijo...
Militos, no he podido leer el texto entero por el margen derecho...pero me doy cuenta lo que ha vivido este sacerdote, es emocionante. Ha sido un Pentecostés grandioso, y estoy plenamente feliz. Esto necesitaba España. Un abrazo.

1:23 PM

Militos dijo...
Gracias Lah, eso acabo de preguntarle a Arcendo, si podía leerlo bien y ya me lo has aclarado tú. En el borrador me sale completo, pero al publicarlo se queda así, no sé qué hacer, ya estoy harta del campo, pero el "Jefe" aún no quiere volver a Madrid.
Un beso grande

1:38 PM

Mª Teresa Alejandra dijo...
Gracias, por todo Militos.

Buen texto.

un abrazo con toda mi alma, mi querida niña.

maite

1:59 PM

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