miércoles, 3 de agosto de 2011

DIVAGANDO





La mente tiene unos recovecos que a veces cuesta mucho entender y digo esto por lo que me ha ocurrido nada más amanecer esta mañana, pura tontería, lo sé, pero ¿para qué está el verano?
Estaba frente al espejp, ese objeto que nunca me gustó, en plena juventud siempre lo consideré un enemigo, aunque los demás me asegurasen que no tenía motivos para ello... en fin necesario, pero nunca objeto de mi complacencia. Frente al espejo y con el peine en la mano, me vino a la memoria nada menos que aquello del Evangelio donde se nos asegura que hasta nuestros cabellos están contados; estas palabras siempre me parecieron una simple metáfora de aquellas que utilizaba Jesús para hacerse entender  de quienes le escuchaban que, a juzgar por los tiempos, poco instruídos debían de ser. Metáfora o no, lo cierto es que esta mañana comprendí que era una realidad con la que Jesucristo nos invita a confiar siempre en el Señor por muy dura que la vida se presente.

¿Cómo llegue a esta conclusión?:.  
Lo cierto es que siempre he creído  en esa constante providencia divina, sin embargo, hoy, por un capricho de la mente la sentí en toda su plenitud. Fue una asociación de ideas lo que me llevó a recordar la tragedia que cada mañana organizaba frente al espejo, cuando me peinaba a toda prisa para ir a la Facultad. ¿Qué puedo hacer con estos pelos? decía mientras me daba fuertes tirones de una melena indomable por su abundancia y su fuerza. no había peine ni cepillo capaz de adaptarla a mis deseos, con el agravante que aún no se habían inventado esos productos contaminantes con los que hoy se logra lo que desees del peinado. Cada día la misma historia: "Pues yo así no voy a clase," murmuraba en alto, demasiado alto, provocando el disgusto materno que siempre temía mis salidas de tono. Como es natural, nunca cumplía mi amenaza, aunque enfadada y tan rebelde como mi propio pelo. Pelo que en la actualidad, humíldemente confieso, añoro con nostalgia... Los embarazos, la edad y los elementos han conseguido lo que en aquel tiempo tanto hubiera deseado:  una doma razonable.

Precisamente, ahí entra el Evangelio que ahora recuerdo, nada es casual en nuestra vida, Dios tiene un plan trazado para cada uno de nosotros, un plan general que se va cumpliendo, paso a paso, tanto en lo material como en lo espiritual, en el progreso del alma como en el número de cabellos de cada uno, aquella melena indomable que tanto me disgustaba hoy se ha transformado en una simplemente aceptable.

 RUEGO SE ME PERDONE POR ESTA BANALIDAD DE REFLEXIÓN,
 es lo que tiene la mente y su asociación de ideas

11 comentarios:

LAH dijo...

Para mi no es ninguna banalidad Militos, fijaté que hasta peinando te ha llevado El a esa reflexión...es fantastico eh? está en todo y no hay como bien recuerdas ni un solo cabello de nuestra cabeza que no este contado por El, me quedo anonadada a veces cuando lo medito...un abrazo.

ARCENDO dijo...

Me encantó la divagación. Besiños de -hasta el lunes-

MOMENTOS dijo...

Divagar es una gozada sobre todo cuando uno esta de vacaciones y si encima la divagación te lleva donde te lleva a ti...,bendita divagación.!
Besos

Bruce dijo...

Elucubrar no es nada malo,siempre que se tenga claro que se está elucubrando y no hablando ex cáhtedra.
De hecho es un ejercicio muy sano, sea delante de un espejo o a oscuras.
Lo que has hecho Militos, no es ni más ni menos que vivir en presencia de Dios, en unión con Él incluso en los actos sencillos y cotidianos como mirarse al espejo para peinarse, y tratar de sacar alguna conclusión sobre lo que Dios quiere decir, en este caso con una de sus expresiones más famosas de los Evangelios.

Aunque se le llame metáfora desde un punto de vista de la exégesis y/o hermenéutica, o desde un punto de vista de la filología pura de la lengua, es mucho más que eso. Dios tiene poder más que de sobra, infinito nada menos, para saber cuántos pelos hay en tu cabeza, y muchas cosas más, como cuántos hubo y cuántos quedan por venir. Así como cuántas células vivas exactamente componen tu cuerpo en un determinado momento, incluso cuántos átomos, uno por uno, forman parte de las moléculas del mismo. Vaya que si los sabe!
Si Jesús hubiera venido hoy día y no hace 2.000 años hubiera utilizado probablemente una expresión del tipo "hasta los átomos de tu cuerpo están contados" para explicar lo mismo de aquel momento, pero claro, si hubiera dicho aquello en aquella época, los que le escuchaban hubieran dicho eins! me lo exlique, eso de los átomos ¿?.

En realidad la metáfora da igual por lo tanto, Jesús sabía como hacerse entender, lo importante es el SIGNIFICADO de la metáfora, y eso lo has sabido captar muy bien:

LA CONFIANZA Y EL ABANDONO EN DIOS.

También coincido en el planteamiento ese de que "...Dios tiene un plan general para cada persona...", sin querer excederme y ser exhaustivo en teología nada menos, en mis elucubraciones por lo menos, y así lo recalco, tenemos digamos un "destino" marcado, entre comillas porque es verdad que Dios tiene un plan. pero que se lo hacemos cambiar continuamente, siempre para nuestro bien, debido a nuestro libre albedrío y nuestras decisiones tantas veces totalmente arbitrarias y predeciblemente impredecibles.Otra cosa sería caer en el determinismo.

Irse al lado opuesto y pensar que en absoluto Dios no tiene un plan para cada uno, coincide más bien con esa idea pobre, o infantil o cómica o las tres al mismo tiempo, de que Dios es el del cómic "El Jueves" donde Dios con su barba blanca nos observa desde las nubes, sin intervenir para nada en nuestras vidas, y que tan solo observa para tratar de aprender o adivinar qué narices es lo que estamos haciendo o vamos a hacer.

Parace baladí,pero tiene su miga, esto da para una tésis doctoral, que seguro ya se ha tratado de sobra, y se seguirá tratando por mucho tiempo entre los teólogos y los que se creen teólogos, y los aficionados a la teología, incluso los que como yo tan solo dan para ser aficionados a...elucubrar sin más.

Saludos!

Militos dijo...

GRACIAS MIL, BRUCE, POR TU LECCIÓN MAGISTRAL. La verdad es que da gusto escucharte, son ideas que conocemos, pero pocos saben explicarlas como tú. No te quepa duda de que si a estas alturas tuviera que hacer una texís, te la copiaría tal cual.
Gracias y besos, querido Bruce

Maria del Rayo dijo...

Me gustó tu entrada.
Con Dios hay que ser simples,
el es nuestro todo.
Gracias Mili!!

ARCENDO dijo...

Hola divagadora y divagadores... YA ESTOY AQUí, Os eché de menos. ABRAZOS a cada uno y BESIÑOS solo para UNA.

Luis dijo...

Es bueno tener fe y os felicito por ello.

Pero dicho esto, os aconsejo que vayáis al médico, y si alguno de vosotros ya ha estado en tratamiento, lo que no me extrañaría, no lo dejéis.

Lo uno y lo otro no tiene porque ser incompatible.

Un cordial saludo.

maria jesus dijo...

Pues yo encuentro que es muy buena reflexion. Sabes encontrar a Dios con un peine en la mano.

Un beso

ARCENDO dijo...

Espero que estés bien, me extraña tu silencio. BESIÑOS.

Bruce dijo...

Luis, el que tú hayas sido tratado médicamente o ahora lo estés, no quiere decir que nosotros lo necesitemos por el hecho de tener fe. Para todo lo demás Martercard.

Te noto mal Luis, ¿te ha dejado la parienta? ¿estás en paro? ¿te pilló el rádar? ¿tu mascota te maltrata? venga ánimo hombre! que todo tiene arreglo.

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