viernes, 11 de octubre de 2013

DESPRENDIMIENTO




A veces  ocurren cosas que te duelen, te desgarran y no tienen remedio, no puedes entenderlas, pero has de saber aceptarlas como una purificación porque el camino es largo y pedregoso, no puedes avanzar con todo lo que amas. Tú no te desprenderías ni de un alfiler, alguien tiene que hacerlo por ti. Alguien que te conoce mejor que tú mismo que aguarda al final del camino y sabe lo que has de ir soltando en cada tramo.  

Hoy en el viaje de regreso a Madrid, al contemplar,  desde la lejanía de la carretera, los campanarios de los pueblos y ciudades que íbamos atravesando, sentía que el corazón se me escapaba del dolor  hacia el Sagrario que adivinaba en cada iglesia, gracias a Dios España está poblada de ellas y se divisan con mucha facilidad. 

Casi al final del viaje,  me he sentido nostálgica, pensando en esos desprendimientos del alma que no siendo voluntarios has de aceptar con el mismo amor con que antes los retenías.
He llorado con esta canción mejicana,  interpretada por Los Secretos, siempre entre los favoritos  de mi bagaje musical.


 

6 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Pues si verdad, uno tiene que aprender a desprenderse hasta de los más querido. Finalmente cuando nos muramos no nos llevamos nada.
Oh!! Si que conozco esa canción.
Es bueno el desprendimiento.
Gracias Mili.
DTB!!

P.D. Si pedí a Dios por ti.

gosspi dijo...

Y el caso es que sin desprendimiento no se vé nada.....hay que llegar al final sin nada solo El en nuestro corazón...duele si, es un desgarro tambien, pero merece a pena? Absolutamente...Con El lo tenemos Todo! Abandonemos todo nuestro ser a El y construyamos nuestra Casa de arriba que será la eternamente nuestra! Un abrazo

maria jesus dijo...

Me encanta esa canción.

Me alegro de tu vuelta, así te tendremos más con nosotros.

Un beso

Terly (Juan José Romero Montesino-Espartero) dijo...

No siempre son de rosas los caminos que nos toca recorrer en la vida, como digo en uno de mis últimos poemas, parece como si alguien hubiese apagado la luz que iluminaba los sueños, la ilusión y la esperanza, pero debemos ser conscientes de que el interruptor sigue ahí y que lo único que tendremos que hacer es volver a pulsarlo para que la luz los ilumine nuévamente, pero eso sí, se necesita la voluntad de hacerlo, porque la luz, nunca deja de existir, nunca deja de estar ahí.
Un beso.

Rosa dijo...

Es verdad, Militos, cuesta, es inevitable. Cuesta desprenderse, así es nuestro camino. Pero, Militos, sabes bien que permanecemos en lo más hondo de las personas que nos quieren. No son meras palabras, es la verdad. Dios permanece siempre a nuestro lado, en todos los tramos de nuestra vida, nos enciende lámparas, nos da luz. Para mí tú has sido y eres una luz, y te siento muy cerca. Eres un regalo que Dios ha puesto en mi camino, y lo siento así. Lo que en un principio es un desgarro, se va tornando luz, sientes más cerca la mano de Dios, y de la Virgen María, que está muy al lado.

Me gusta mucho tu corazón, me das mucha paz cuando te leo. Eres una persona sin artificios, un alma bella. Me encanta porque siempre hablas de dentro. Militos, cuando titulaste así el blog, creo que no pudiste hacerlo mejor. Sin conocerte personalmente, a distancia, con todo lo accidental que tenemos, siempre siento un alma en conexión. Así que: GRACIAS por seguir al lado, y gracias a Dios que me permite estas vivencias tan necesarias para mí. Encontrar personas como tú en el camino, es para mí una gracia infinita. Te conocí con Arcendo, y poco a poco te has convertido en una amiga a la que quiero mucho, una persona importante en mi vida.
Me encanta lo que dices en el texto y me llega, como siempre, muy adentro.

La música es preciosa. Mi hija está escuchando y me dice: Mamá, qué canción más bonita...

Un beso grandísimo, y muy tierno.
Te quiero mucho. Seguimos caminando. Gracias por tu compañía.

MARISELA PEREZ dijo...

Cierto Militos: la vida es un desprenderse continuamente de las cosas que nos tapan y ocultan la única cosa que permance con nosotros, incluso después de la muerte: el AMOR del Padre.
A veces siento que soy como una cebolla que voy desgajándo muy lentamente mis ataduras, mis apegos carnales y materiales, mis miedos y dudas...las voy soltando como amarrras de un barco que debe zarpar sin otro navegante que YO (siendo en mayúscula porque ya va Dios ahí) o por lo menos, eso espero.
Un abrazo Mili, los hombres somos nostálgicos por naturales, pero la verdad es que sólo debemos sentir nostalgia del paraíso perdido, soñando siempre que lo recuperaremos algún día, pues esa fue su promesa.
Un besote muy grande, te quiero.

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