Hoy me ha ocurrido algo curioso, curioso y agradable que
me apetece compartir. Salíamos de casa algo apresurados, como siempre, para llegar a la Misa del pueblo un poco antes de que saliera el sacerdote para celebrar y subir con calma las escaleras hasta la iglesia; bueno eso de calma es sólo un decir, hace tiempo descubrí que para mis huesos, lease rodillas, caderas y algo más..., lo mejor era ascender lo más rápido posible cualquier escalera. Si alguno os encontráis en mi caso, os lo aconsejo y comprobaréis que todo duele menos. entre paréntesis: ¿Sabeís quien lo hace así, pues nuestro querido Papa, Benedicto, por lo menos lo hizo de esta forma, que yo me fijé, cuando consagró la Sagrada Familia de Barcelona).
Como iba diciendo, salíamos con prisa para coger el coche aparcado fuera, ya que la iglesia está muy lejos de la urbanización y teniendo en cuenta que ésta, antes de su nacimiento como tal, fue un monte de caza, todo son cuestas y terraplenes por lo que dos o tres años ha que no puedo ir a Misa andando. En la puerta se encontraban algunos vecinos de charla. Antonio que es una bellísima persona, siempre dispuesto a ofrecerse para cualquier necesidad, que dicho sea de paso nos ha solucionado más de una, se acercó al coche y tuvo el detalle de abrirme la puerta para facilitarme la entrada al mismo. cuando le dí las gracias con mi mejor sonrisa, me respondió: "¡hale! a disfrutar." Me quedé un poco cortada porque de sobra sabe él que, a esas horas, las campanas repican para llamarnos al encuentro con el Señor en el Altar, pero luego pensé: "Si es que tiene toda la razón del mundo" ¿A que´otra cosa, sino a disfrutar vamos a Misa? De repente, sentí pena por él y por tantos de la urbanización que no se acercan a los atrios del Señor y el caso es que son buena gente, cariñosos, serviciales y buenas personas, pero no hay manera de catequizarlos, aunque con algunos ya lo hemos intentado. De las cuatrocientas o quinientas viviendas de este campo de Guadalajara, sólo cuatro, cinco o seis familias vamos a la Misa dominical, del pueblo, dentro de los pocos habitantes que tiene, si son muchos más los que asisten a ella.
Al volver, me hubiera gustado decirle a Antonio que sí, que había disfrutado lo indecible y que no sabía lo que se perdía, pero en esos momentos salía a toda pastilla en su moto, con su mujer, hacia otra manera de disfrutar.
En fín, en el porche de Noray (para el que no lo sepa es el nombre que pusimos a nuestra casa de campo) nos aguardaba Carmencita para darnos un concierto al más puro estilo rockero, con una guitarra made in Brighton, es una pena que la tenga al revés y no se vea la bandera inglesa, regalo de su papá por su reciente visita a aquella ciudad inglesa donde moran tres de mis hijos y siete nietos.
Ni que decir tiene que esta clase de disfrute también nos encanta.
Aprovechando que de momento, tengo facilidad para conectar, quiero felicitar con alegría a nuestra Madre, la Virgen de Fátima que hoy, 13 de mayo, celebramos. A ella os encomiendo a todos y en especial a esa persona querida (Enlace) que está de aniversario de su Primera Comunión.
¡¡MUCHAS FELICIDADES A TODAS LAS QUE LLEVEN ESTE HERMOSO NOMBRE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA!!




















