viernes, 14 de noviembre de 2008

EL CONDENADO POR DESCONFIADO

Estatua de Tirso de Molina, situada en Madrid en la plaza del mismo nombre




No dispongo de mucho tiempo esta noche, para escribir a fondo, ya que mañana regreso a Madrid y aunque no soy yo la que conduzco, todo lo demás corre a mi cargo que, dicho sea de paso, no sé que es más llevadero. Sin embargo, quiero dejar esbozada una idea que desde que leí el post de APRENDIZ http://cronicadeunaevolucion.blogspot.com/ no paro de darle vueltas. El post se titulaba DIOS DA UNA OPORTUNIDAD. Y en él se planteaba la eterna cuestión de porqué la salvación para unos y la condena para otros.
Respecto a este tema existe una obra de Tirso de Molina,EL CONDENADO POR DESCONFIADO que quizás no sea de las más conocidas, pero a mí siempre me impactó de manera especial.

No puedo detenerme en describir la biografía de este gran escritor del Siglo de Oro de las letras españolas, cuyo nombre verdadero era Fray Gabriel Téllez, pero sí resumir el argumento de la misma. Me parece un puntal digno de meditar. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Con una enseñanza que resalta sobre todas y que no puede faltar en un buen cristiano: la ESPERANZA en el amor y la misericordia de Dios. Dios no busca condenar a nadie. Envió a la tierra a su Hijo para que todos los hombres se salven. Lo que, desgraciadamente, no parece que vaya a suceder así. No es El quien condena, sino el propio hombre que rechaza con su vida los méritos de Cristo como el quid de la cuestión.

Sin extenderme más porque en esta ocasión me resulta imposible, paso a resumir el argumento del CONDENADO POR DESCONFIADO. Pidiendo disculpas a todos los que conocéis la obra verso a verso. Sólo pretendo refrescar la atención de los que la almacenamos en un rincón no demasiado visible de la memoria.

El protagonista principal es Paulo que a sus 30 años decide retirarse del mundanal ruído al bosque para vivir de ermitaño y hacer penitencia, con la intención de asegurar su salvación eterna. Se lleva consigo a su criado Pedrisco al que mata de hambre comiendo como él hierbas del campo.
A Paulo comienzan los escrúpulos a atosigarle y a pesar de llevar diez años de sacrificios y penitencias le atormenta la duda de su salvación eterna. Interpela a Dios para que le de una respuesta exacta sobre ello. Aparece el demonio y pide a Dios que, puesto que el ermitaño le ha ofendido con sus dudas, le permita tentarle. Dios se lo concede y toma la imagen de un ángel.
Se dirige a Paulo y le convence para que vaya a Nápoles y busque a un tal Enrico, hijo de Anareto. Debe observar su vida porque el destino eterno de Enrico será su propio destino. Paulo abandona su retiro y con el criado va en busca de Enrico. Aterrado contempla sus hazañas, robos, puñaladas, engaños, muertes... hasta que va a parar con sus huesos en la cárcel.
Ante esta visión nuestro protagonista se desespera y decide imitar la vida de aquel pues deduce que, con esos antecedentes, su fin eterno será la condenación. Resumiendo, Enrico en el calabozo es también tentado pr el demonio que le insta a escapar, pero tras algunas discusiones con su anciano padre, Anareto, única persona a quien el encarcelado respeta y guarda cariño, decide acceder a sus ruegos y recibe la confesión antes de ser ejecutado por el último de sus crimenes. El criado de Paulo contempla cómo dos ángeles se llevan el cadaver de Enrico al Cielo, lo que mueve a su señor a pensar que él también se salvará a pesar de la vida de crápula que había emprendido, puesto que el demonio le hizo ver que su destino final estaba ligado al de Enrico. Sorpresivamente para él es condenado sin remisión.

La moraleja es que no podemos dudar de Dios y que igual de perniciosa es la presunción de me voy a salvar porque soy muy bueno que la desesperanza de pensar que Dios no puede perdonarlo todo si el arrepentimiento es sincero.
Y aquí encaja a la perfección las palabras de aquel gran pecador que fue a parar en un grandísimo santo:
"Dios que te creó sin tí, no te salvará sin tí"
San Agustín

Y aunque el tema es muy serio, me parece un exceso por parte del autor, ligar la salvación de un alma a la de otro. Imaginaros que el demonio travestido de angel os dice que vuestro destino final será el mismo de Zapatero ¿Qué haríais?
Perdonar el chistecito, pero os he visto tan serios que quería relajaros.

9 comentarios:

Terly dijo...

Querida Militos:
Aunque con retraso, por fin he publicado en mi blog el premio que me habías concedido. Te pido perdón por la demora.
Pasaré a leerte con más tranquilidad.
Un beso.

Terly dijo...

Acabo de leer todo tu post con enorme atención por lo magníficamente que has resumido la obra de Tirso de Molina pero al final me has dado un susto de muerte. Después de haberte leído, serio, si que estaba, pero con el final me he relajado tanto...tanto... que casi me quedo en el sitio.
Un beso.

ARCENDO dijo...

Me encanta también este otro rescate tuyo... esta vez literario. En cierta manera también está ligado al Tenorio, del que hablabas el otro día. Lo que pasa es que este termina peor.
De todas maneras, en lo que apuntas de ligar nuestra salvación a la de otros.. ahí discrepo, yo sí creo que nuestra salvación, en parte depende de lo que ayudemos al prójimo a llegar a ella. El pecado de omisión, de denegación de auxilio está ahí.. y si no nos hacemos cargo estaremos incumpliendo la máxima del Maestro: Amaos los unos a los otros...
Besos.

Militos dijo...

Vaya rapapolvos que me has echado. yo no lo digo en ese sentido, eso ya lo sé "O nos salvamos en racimo o nos condenamos en racimo".Me refiero a unirlos sin poder hacer nada, porque el desconfiado sólo podía observar lo que el otro hacía, no podía intervenir, como tú no puedes intervenir en lo que haga Zapatero.
Acepto tu riña, pero no me juzgues tan egoista. además espero que mi destino eterno esté ligado a alguien que se parezca a tí.
Un beso

Militos dijo...

Terly: por favor, perdona si te he asustado, era sólo una bromita, ya sabes que te quiero,
un beso

icue dijo...

arcendo lo explica muy bien, y no veo un rapapolvo hacia ti, bien sabemos que tu lo tienes muy claro, haces bien en plantear estos temas.Con carño

Militos dijo...

Icue: "A mí nadie no me quiere", como decía mi hija pequeña. Seguro que hasta Arcendo se ha enfadado conmigo. Claro que lo explica muy claro, redundando, pero como yo decía que no estaba de acuerdo con Tirdo de Molina, ¡nada menos!, daba la impresión que se refería a mi planteamiento. Tampoco hay que hacer una montaña de un grano de arena.
Lo que sí es cierto es lo que dice Arcendo, amar al prójimo como El nos ha amado. Y en ese amor lo principal es cooperar a su salvación.
Gracias Icue

Alter ego (el otro yo) dijo...

Hola militos,yo creo que cuando nos presentemos delante del Señor, no se tendrá en cuenta si fuimos ricos o pobres,humildes o materialistas; nuestras buenas o malas obras son las que nos seguirán para bien o para mal.Tendremos nuestro tribunal serán quien nos juzguen.Buen fin de semana.

Militos dijo...

Así es Alter, que tus buenas obras te acompañen siempre.
Buen fin de semana paratí también.
Saludos amigo

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