lunes, 17 de noviembre de 2008

MUJERES DE LA HISTORIA DE ESPAÑA


Limpiando el polvo (algo que de vez en cuando también hago) de la estantería más añeja de mi casa, tropecé con un maravilloso libro de Tomás Borras, prestigioso periodista, escritor brillante (Checas de Madrid, Madrid teñido de Rojo...) cuya biografía delego en quien lo sabe hacer mejor que yo. El libro se titula SEIS MIL MUJERES leído hace tiempo, pero que hoy me parece de actualidad si queremos hacer honor a la MEMORIA HISTÓRICA. Por ello me decido a sacar del anonimato a algunas de esas mujeres que sin duda, deberían figurar en la historia reciente de España. Una historia que decidimos olvidar para vivir en la paz conquistada por una dolorosa y cruenta guerra contra el Comunismo. De nuestro olvido, otros intentan acumular provecho con una unilateral y forzada Memoria Histórica.


La mujer a la que me voy a referir, apenas contaba con dieciocho años. Su nombre María Paz Unciti. Hija de un jefe militar, Don Ricardo Martinez Unciti quien no satisfecho con su servicio a las Armas fue además profesor, matemático, arquitecto, escritor... Su esposa Dª Agustina, dedicada en alma y vida a un hogar de diecinueve hijos. El militar formó parte de los llamados "Ültimos de Filipinas", e intervino en la guerra de Marruecos. Respecto a esto hay una bonita anécdota que no me resisto a contar y que al definir los rasgos del militar, en parte se puede comprender lo valeroso de su hija María Paz.


Reinaba bajo una constitución que le ataba las manos, Alfonso XIII. El por entonces, Teniente Coronel Ricardo Martinez Unciti, debía salir de España con su regimiento hacia Melilla. Como se sabe apreciado por el Rey, se presenta ante él con estas palabras:
"Señor, marcho a Melilla con mi regimiento. Y se me manda salir de Madrid casi en fuga, por las rondas, de madrugada. ¡Hacer eso con el Ejército, esconderle cuando va a cumplir con su deber y a morir por España! Señor, deseo declarar a vuestra Majestad que yo no saco mi regimiento a escondidas".
Alfonso XIII no puede oponerse al Gobierno - en vías ya de la revolución que se estaba gestando- pero pregunta:
"¿A qué hora pasas por delante de palacio?:
"A las cuatro del amanecer".
Responde el Monarca:
"Allí estará España a despedirte y con todos los honores".
Baja el Rey a la puerta, forma la guardia, salen ujieres con regalos para la tropa...
Tomás borrás termina la anécdota con estas palabras:
_Dos soldados de la España que no renuncia al honor se dan la mano, fortifican a los hombres de fe. Episodio inédito de sumo valor moral, estampa de un tiempo de vergüenzas.

A veces sólo es necesario eso, un simple gesto para demostrar el amor a España.


A los 74 años muere este hombre de Armas y Letras, tras algunas lesiones que le impiden trabajar y sin querer servir a la República, cuando enarbola la bandera tricolor. Su familia sigue adelante con toda la fortaleza heredada del padre. María Paz estudia por entonces el bachillerato.




1936, conoce la familia a los Primo de Rivera y se alista en la recién creada Falange de Jose Antonio. Vende sellos de la Falange, jabón... con el fin de reunir fondos para los obreros que han sido represaliados, para los prisioneros que ya empiezan a llenar las celdas. Asiste a los mitines, vocea el Arriba, La Conquista del Estado, F. E.. De apariencia delicada, su firmeza interior la mueve a volcarse en una lucha incesante por España y los españoles perseguidos. En Madrid todo empieza a convertirse en hambre, miseria, asesinatos, muerte... Para luchar contra los nuevos Jinetes del Apocalipsis, se crea el llamado AUXILIO AZUL, integrado por mujeres que no tardarán en alcanzar el número de seis mil. No llega a ser organizado oficialmente hasta pasado noviembre de 1936. Más tarde, a esta fundación se le áñadirá en homenaje, el nombre de María Paz.




Estas mujeres, de las que ella sería precursora siendo casi una niña, se dedican en alma y vida a paliar, con medios materiales y espirituales, todo el dolor y necesidades de los perseguidos, encarcelados y soldados en el frente. Reparten víveres, cosen, lavan sus ropas, organizan misas clandestinas, bautizos... y envalentonan a todos con su entrega más allá del amor medido.


María Paz, acompañada de su hermana mayor, Carina, piden limosna, buscan escondrijos, colaboran en las fugas, van a las prisiones, jugándose la vida una y otra vez. Como ellas otras mujeres, pocas al principio, se juegan la vida en esta retaguardia.




Durante el trágico final del Cuartel de la Montaña, Carina y María Paz se encuentran en el balcón de su casa, en la calle de Santa Isabel, y desde el mismo presencian la barbarie y el ensañamiento de los milicianos hasta con los muertos. Desvalijándolos, pisoteándolos, arrastrando sus cadáveres por la Gran Vía madrileña. Cuando un muchacho enarbola en su mano, como un trofeo, el brazo de un teniente coronel, señalando las estrellas de su bocamanga, María paz no puede contenerse y grita:
_¡Cobardes! ¡Asesinos! ¡Arriba España! ¡Arriba siempre España! Y levanta la mano con el saludo ibérico.

Saludo que más tarde se llamó fascista y que segun narra Borrás, en el Museo Arqueológico de Madrid se encuentran esculturas con ese saludo que indicaba la seña, con la palma abierta, de no llevar armas y ofrecer la mano al de enfrente.



El 30 de octubre, María Paz acompaña a un muchacho perseguido para ocultarle en la Embajada de Finlandia. Son los días en que las cunetas de España, especialmente en Madrid, comienzan a poblarse con los cadáveres del tiro en la nuca y las embajadas extranjeras se convierten en refugio seguro para algunos afortunados. Los dos fingen ser una pareja de enamorados pero son apresados y María Paz conducida a la checa de Fomento. En ella se encuentra también una monja escolapia, madre Cándida, profesora de la apresada que será la que más tarde revela a su familia el martirio y los últimos momentos de la hija y hermana.


Interrogada hasta la saciedad, insultada, acusada por una ficha de pertenencia a la Falange, que pudiera ser falsa, y encarcelada por intentar salvar a un "fascista" introduciéndole en la embajada. No tiene escapatoria. Al ver su cara de adolescente uno de los acusadores dice:

_Bonita si eres, compadre; ya te habrás mirado al espejo. ¿No te da pena perder esos ojos tan bonitos? Verdes, pero que bonitos de verdad. Te vamos a pegar un tiro en cada uno. ¿Y a tí no te da lástima?
María paz responde:
_Estos ojos no morirán. Sé que seguirán viviendo donde están los luceros.

Acaba de pronunciar su sentencia con la terminología Joseantoniana.
Ofrecen perdonarla la vida a cambio de dar nombres de compañeros "fascistas". Contesta ella:

_N o me importa morir. Lo siento por mi madre. Acabamos de perder a papá, y si ahora yo... Por mí sé que seguiré viviendo, que paso de una vida a otra. ¡Que se salve España!
En la celda pide a madre Cándida que la ayude a rezar el "Señor mío Jesucristo". Se la llevan, dicen que a declarar de nuevo, pero la monja escucha al miliciano:
"Que te van a fusilar en donde se afusila. Un paseito por el campo"


En un descampado de la carretera de Valencia yace su cuerpo de niña. Vida que entregó a Dios por la salvación de sus hermanos. Fue enterrada en el cementerio pequeño y pobre de Vallecas, sus hermanas Carina y Pilar elevan al cielo de otoño madrileño su rezo:
¡María Paz, presente!.


No pretendo con este relato resucitar odios ni rencores aunque otros lo estén haciendo. Mi deseo era sólo sacar a la luz una vida sesgada en plena juventud, pero nunca perdida porque su entrega y toda su actividad en los duros momentos que España atravesaba, fue fructífera al máximo. Como la de otras muchas mujeres que intentaré ir entresacando de este maravilloso libro, que hoy volvió a mis manos por una simple tarea doméstica.




En palabras de Tomás Borrás:

"Mujeres oscurecidas por el renombre de los soldados, en verdad estos admirables sobre ponderación; modestia de las mujeres que se han replegado con sencilla elegancia de anónimo, cuando deberían estar en la primera línea, también, de la gratitud. (...) Y si esas mujeres no tienen letreo en la Historia, "para Dios no hay soldado desconocido".
(...) ¡Fuerza de la debilidad!.
Fueron la mitad en la lucha. Fueron la mitad en la victoria"













20 comentarios:

Terly dijo...

Espeluznante lo que cuentas sobre María Paz Unciti y contado por ti, con esa naturalidad y fácil palabra hace de la trágica historia un relato bello.
Un beso.

Militos dijo...

Terly: ¿Es que hay algo más bello que entregar la vida por los demás?
Esta niña será otra de los mártires no reconocidos, pero que un alto lugar tendrá en el Cielo.
Te advierto que lo he escrito con lágrimas.
Un beso Terly

gueRRera de la LUZ dijo...

Impresionante Militos.

Esta y tus últimas entradas.

Cómo te lo curras cielo.

Gracias por enseñarnos cositas.

Un besazo muy grande¡¡

Militos dijo...

Gracias a tí Guerrera, que tu fuerza nos empuja a no parar.
Un beso y miles.

Caballero ZP dijo...

Que apasionante historia Militos, y que mujer en todo el sentido de la palabra.
Me ha gustado mucho la historia de hoy.
Saludos

Shanty dijo...

Impresionante historia, y muy buena forma de hacer su lectura amena.
Besos,
Shanty

ARCENDO dijo...

Como en otras tantas cosas, me vas a adelantar en esto de los rescates.
¡Que gran post!, La historia no la conocia aunque sí el nombre de esta persona, creo que tenía una calle en Madrid.. pero sería antes, ahora ni por ensueño.
En definitiva, sigue por el mismo camino y yo tambíen te saludo alborozado con ese saludo ibérico tan criminalizado por la memoria histérica garzonil.
Arriba España,. Arriba Militos.
y MUCHOS BESOS QUE NO FALTEN.

Militos dijo...

Caballerozp: realmente es apasionante la historia de alguien que viviendo pocos años lo dió todo por España y los españoles.
Un abrazo

Shanty: Como le dije a terly, este pequeño resumen de Maria Paz lo leí con llanto y lo escribí con lágrimas y todavía cuando veo su foto sigo llorando de emoción. Sin conocerla y después de tantos años de su muerte, siento un orgullo grande de saberla mujer y patriota.
Un abrazo

Militos dijo...

arcendo: no me digas eso que no he contado nada de Tomás Borrás para que hables de él.
Creo que sigue la calle de María Paz en Madrid, pero debe ser porque ignoran de quien se trata. Mejor será que no les demos pistas.

Me encanta tu saludo, ¿Sabes que yo lo aprendí cuando tenía dos o tres años de un tío mio y que iba por las calles repitiéndolo?.

Muchas gracias por tu comentario.
te devuelvo el mismo saludo.
Un beso en los luceros

Luis y Mª Jesús dijo...

No conocía la historia dE María Paz, es alentadora.
Recuerdo lo que me impresionó de pequeña una prima de mi padre que siempre estaba alegre, cuando pregunté porque no tenía niños me contestó que a su marido le fusilaron justo después de casarse. Fue siempre el hombre de su vida, pero todavía me impresionó más que vivía en Las Arenas, donde tenía un estanco, y se enfrentaba con valentía a todos los que insultaban a España.
Esasa son mujeres y no las amargadas que hoy proliferan.
Un beso y gracias Militos, siempre aprendo de tí.
María Jesús

Militos dijo...

María jesús, fueron hasta seismil mujeres españolas que ayudaron a los perseguidos, arriesgando sus vidas y que nunca figuraron sus nombres en ningun sitio, creo que merece la pena traer a algunas a nuestra memoria.
Un abrazo

AGILITY SOLUCIONES HIPOTECARIAS dijo...

Hola amiga:

Ando superliada, y hacía tiempo que no te dejaba ningún comentario. Hoy he estado en Madrid, y me he venido con la pena de no haberte saludado en persona. He conocido a Cris y a Irache.

La semana que viene vuelvo, si Dios quiere y no se me altera la agenda, ¿te parece que te mande un mail?

Un besote.

Militos dijo...

Pero bueno ¿Tú quien eres? porque con ese nombre no te conozco. Ponme los mail que quieras para aclarame tu identidad.
Un beso

ARCENDO dijo...

Misión cumplida:
http://arcendo.blogspot.com/2008/11/recursos-navideos-para-tu-blog.html
BESOS.

ANAROSKI dijo...

Hola militos:

Soy Ana (anaroski), es que entré desde el correo de mi empresa, que se llama agilitysoluciones, creia que lo sabías.

Un beso.

ARCENDO dijo...

Querídisima amiga, no hacia falta que te tomaras al pie de la letra, el poner todos los banners, uno para cada blog. Ahora que como tienes TANTOS... te lo acepto y te lo agradezco. Ahora soy yo el que te va a robar la maravillosa jaculatoria que te has sacado "Jesús, María y José, haced de nuestros blogs el mismo Nazaret". Has estado SEMBRADA, mejor y más bonito nadie lo hubiese expresado.
Gracias por tu cariño. Estoy emocionado, Montón de ¡besiños!.

Militos dijo...

Ana: gracias por tu comentario, de veras que no sabía que fueras tú. No dudes en avisarme si vienes por Madrid.
Un abrazo con mi cariño

Militos dijo...

Querido Arcendo: tú sigue creando banners que yo crearé blogs para ellos. ¡me gustan tanto!.
La jaculatoria no tiene mérito porque es la que empleo siempre ante el Belén de mi casa y la que enseñé a mis niños cuando eran niños. Sólo cambié una palabra: blogs por hogar. Espero que la recéis cuando entréis en De Dentro y por supuesto tuya es.
Gracias porque esta vez pasaste la raya tú.
Un beso con mi cariño

CRIS dijo...

¡Qué historia tan intensa!

A veces me pregunto viendo a esta sociedad tan dormida donde habrá ido todo ese valor, esa integridad, esa honestidad y esos valores...¿Qué nos ha pasado?

Desde luego, eres un pozo de sabiduría Militos...se aprende mucho en tu blog, y no es sólo por lo que cuentas, es por la forma que tienes de hacerlo.

Muchos besos

Militos dijo...

Gracias cris. Me gusta buscar en los libros antiguos porque se encuentran vidas como ésta que me duele ahora se hayan olvidado. Como dices es una pena que estos valores y esta pasión para el bien estén tan dormidos. Tenemos que despertarlos.
Un beso muy grande

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