domingo, 30 de marzo de 2014

¿EL DOLOR ES AMOR?

 
 
 
 
En menos de un año he padecido tres muertes a cual más dolorosa, el primero en irse fue el amigo del alma, Arcendo, siete meses después mi sobrina carnal Elisa  y ahora mi sobrina nieta Goretti...,tengo el corazón en carne viva, pero no quiero que el  dolor cese ni apartarlo de mi. Si duele es que aún estoy viva, mi corazón de carne, el mismo corazón con el que amo a Dios y a los hermanos, sigue vibrando  con latidos de amor y dolor; quiero que así continúe hasta que la mano amorosa de mi Padre determine pararlo y deje de amar con sufrimiento.
 
Seguimos en Alicante, hoy pasamos el día con Moisés,  sus bebes y  sus dos abuelas. Los niños son preciosos y sólo ellos nos arrancaban sonrisas, pero el rostro del padre está cubierto por un velo de tristeza que nada desgarra, a nada que se menciona  rompe a llorar.
 
El sepelio de mi sobrina  fue algo imposible de describir con palabras,  tan querida y admirada que fue necesario dejar abiertas las puertas de la Capilla para que todos los que acudieron a compartir el duelo con su familia pudieran participar en la Santa Misa, el llanto y las lágrimas no cesaban. Nunca he vivido tanto desgarro... El sacerdote que era el Pater castrense del destino militar de Moisés y que en ningún instante, de noche y día, de la gravedad de  su mujer se ha separado de él, mencionó en la homilía el momento duro de la Cruz de aquel "Dios mío, Dios mío...¿Por qué me has abandonado." Equiparando aquel terremoto que ocurrió cuando Cristo murió con el que Moisés estaba sintiendo en su alma. Animando a todos a pensar cómo en la Resurrección se produjo el mismo terremoto que ocurrirá con la resurrección de Goretti y de todos nosotros.
 
Resaltó, por encima de todo las palabras de Jesucristo en el Evangelio:
 "No hay amor más grande que el que da la vida por los amigos" (Juan 15, 9-7)               
 Goretti ha dado su vida en dos ocasiones en su entrega a la Policía a la que siempre quiso pertenecer y para la que se preparó con intensidad y sacrificio y finalmente entregando la vida por su hija. Este amor grande la ha llevado a la Casa del Padre.
 
Familia, amigos, conocidos y una nutrida representación de sus compañeros policías, hombres y mujeres, y de los compañeros militares de Moisés,  abarrotaban el Tanatorio y lloraban sin reparo alguno. Estando también presentes en el Velatorio y posterior Misa, las máximas autoridades policiales y militares de los destinos del matrimonio.
Al finalizar la Eucaristía, el Capellán comunicó el anuncio del Arzobispo Castrense de que había celebrado una Misa por Goretti, de la que se acordaba perfectamente porque fue quien les impartió a los dos el Sacramento de la Confirmación  poco antes de su matrimonio, del que se cumplirá un año el próximo mes de mayo.
 
Pero de todo este breve resumen que os dejo, lo que más me ha llegado al alma es lo que hoy nos  dijo nuestro querido, queridísimo sobrino, Moisés, cuando le alentábamos a tener mucha fe en Dios. Su respuesta fue:
 
"Tengo que tenerla si quiero volver a verla algún día."

4 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Pues no, el dolor no es amor, es dolor.
Se ama aún sintiendo dolor.
Solo con Dios cesará todo dolor.

ANGELO ST dijo...

La respuesta de Moisés un grandísimo acto de fe, que me edifica y alienta. El dolor... puedo entenderlo. Las oraciones...¡sin falta!
Qué drama. Me gustaría saber que es lo que lo ha provocado.Mucho ánimo. Un beso

PASTORES SEGÚN MI CORAZÓN dijo...

Querida amiga Milagros:
Todos conocemos distintas muertes, son sementeras que aguardan la eterna primavera.

Ven, Señor, a nosotros.
Necesitamos tu ayuda.

Muchos abrazos, oraciones y ánimos te rodean, se fuerte y sigue en manos de Dios.

Rosa dijo...

Querida Militos, entiendo tu dolor.
Te dejo una reflexión que guardé cuando murió mi padre:

"Amor y dolor son dos términos de una misma realidad. No puede existir el uno sin el otro. Un amor que no comportara sufrimiento, renuncia, sacrificio ya de entrada sería sospechoso. Un dolor que no se viviera con amor sería asimismo estéril e inútil. Justamente o el amor abre la puerta al dolor para demostrarse auténtico y el dolor se funde en el amor para vivirse en paz, o todo suena a patraña y a mentira. De hecho, cuando levantamos los ojos a la Cruz de Cristo, es cierto que vemos a un crucificado, pero sobre todo vemos en la Cruz el amor loco de Dios por nosotros".

La respuesta de Moisés lo comunica muy bien, es preciosa.
Querida amiga, solo la oración nos puede ayudar, son momentos muy duros los que os toca vivir.

Un beso, querida Militos.
Hoy, fui a rezar el rosario a la Iglesia y te sentí muy cerca. Ánimo, querida amiga.

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