lunes, 27 de octubre de 2008

ACTOS DE DESAGRAVIO


Me gustaría saber qué clase de resorte funciona cuando a una se le ocurre escribir de un tema o de otro. Comprendo que lo óptimo sería hacerlo de manera programada con antelación, pero en realidad hay ocasiones en que "lo mejor es enemigo de lo bueno". Es decir, en mi caso particular suelo funcionar por impulsos. Y mi impulso de hoy me lleva a hacer una reflexión sobre la persona que , sin conocerla, me enseñó a practicar los ACTOS DE DESAGRAVIO.

¿QUIÉN FUE ESA PERSONA?:

Sin lugar a dudas San Josemaría. ¿Otra vez San Josemaría?, sí, otra vez porque hay un aspecto suyo que siendo el menos doctrinal , es quizás el que más nos da idea su carisma, palabra que, dicho sea de paso, a él no solía gustarle. Se trata de ese gran anecdotario suyo que ha ido pasando, boca a boca y generación a generación, a todos su hijos y amigos de la Obra. Lo que viene a demostrar una vez más ese calor de familia que se vive entre ellos. Él es, y no digo fue, un auténtico padre para todos. Por este hecho nos han ido llegando los más mínimos detalles de su vida y persona; de esa cotidianidad que a veces no está escrita en los libros y que se va transmitiendo sin solución de continuidad a los que no tuvimos la suerte de conocerle en vida. La inflexión típica de su voz, que muchos mantienen vigente en sus oídos. Es cierto que, gracias a los videos editados, es más fácil conocer también ese aspecto humano tan característico suyo, como la expresividad de sus gestos sencillos, de sus manos, la inquietud de sus pasos. En el lugar donde se celebraban las tertulias, nunca se mantenía en el mismo sitio, moviéndose de un lado a otro mientras hablaba, fiel reflejo de esa otra inquietud del alma que, desde su primera juventud, le llevó a perseguir de modo exclusivo el cumplir con lo que Dios le pedía, ni más ni menos, en cada instante.

Cuando a pesar de los años transcurridos desde su fallecimiento, nos continuan llegando detalles y formas especiales de la vida de este santo, es consecuencia de que el Opus Dei es una verdadera familia. En cada reunión de familias normales, en cada conversación, se van desgranando una a una esas vivencias, esos detalles, a veces nimios que aporta cada miembro de la misma, especialmente sobre los padres. No es otra cosa lo que ocurre entre los miembros del Opus dei.


Y para hacer referencia al título de este post, quiero recordar una de esas anécdotas que escuché recientemente y de la que cada uno puede sacar su propia enseñanza. San Josemaría, estuvo muchos años padeciendo una diabetes tan grave que en cierta ocasión tuvo un shock anafiláctico en el que, por unos instantes, se le dio por muerto y del que despertó completamente curado de la enfermedad. Debido a ésta y otras dolencias estuvo sometido a constantes revisiones médicas. En una de ellas, aquejado de una elevada tensión arterial, el doctor quedó extrañado de lo perfecta que ese día se la encontró. Al decírselo, el santo contestó que ya lo sabía porque se había pasado el día haciendo ACTOS DE DESAGRAVIO y que reparar al Señor por uno y por los demás, era el mejor tratamiento para ese problema.


Este aparentemente, simple detalle que hoy he recordado y he querido narrar sin premeditación alguna, sólo por si alguno quiere probar su eficacia, ha servido en primer lugar, para aplicármelo a mí misma, camino del reconocimiento médico de cada lunes; en esta maravillosa mañana de otoño madrileño, cielo limpio, azul, brisa delicada, semejante al que yo recordaba de mis años mozos. Y sí, paso a paso, acto de desagravio a acto de desagravio, pude comprobar en mi doctor su cara de satisfacción por el tratamiento que me está aplicando. Sinceramente no me atreví a desengañarle, contándole lo que fui haciendo por el camino esos ACTOS DE DESAGRAVIO que colocan la tensión en su punto exacto.

Recuerdo así mismo como San Josemaría afirmaba frecuentemente que en ocasiones lo que se ha faltado en el amor, puede superarse, con creces, con ese dolor de haber ofendido a Dios.

24 comentarios:

Luisa dijo...

¡¡¡PRIMER COMENTARIO!!!
¡¡¡QUIERO PASTEL DE CHOCOLATE U SIMILAR!!!

Luisa dijo...

Y AHORA EN SERIO. Cuentas con cariño, una anécdota de este santo español, Padre espiritual con corazón de padre y madre, que a muchos nos ha llevado al encuentro con nuestra vocación:la busqueda de la santidad,desde el convencimiento de que somos hijos de Dios.
Todo el que le trató dice de él que es persona de gran carácter y que llegaba al corazón. Nos ha desgranado una forma de sencilla de vivir la fe, con ejemplos sencillos,haciendonos fácil el entendimiento de la doctrina.De todo,si tuviese que elegir, me quedo con su maravilloso y profundo sentido de la ALEGRÍA.
Besos Hermana y perdona mi rollo.

Militos dijo...

Oye niña que para el pastel de chocolate todavía queda un poco. ¿Tú no sabes cuando es la Milagrosa?

tienes razón en lo de la ALEGRÍA . pero hoy me interesaba bajar la tensión. Otro día contaré otras cosas. ¿Contenta hermanita.
besitos

amor en libertad dijo...

tal como yo lo siento, militos, el mejor acto de desagravio es perdonar siempre al prójimo, el amor de dios cobra todo su sentido en el amor al prójimo, y carece de sentido aquél sin éste

mi beso

s

Caballero ZP dijo...

Siempre me sorprendes con los giros que dan tus post, comienzas hablando de lo que te impulsa a la hora de escribir y terminas contando una bonita historia de un santo, eso sí con el toque de humor del médico.
Militos en estado puros, saludos.

Militos dijo...

Santi: ¿Y quién no perdona?, ¿quién no incluye en los desagravios pedir perdón por no haber sabido perdonar en alguna ocasión?. decía Santa Teresa que nunca podemos saber si amamos a Dios, pero sí saber si amamos al prójimo. Y esa es la medida que nos da la propia medida de nuestro amor a Dios, ya ves.
Un beso Santi, me encanta verte aquí.

Militos dijo...

Gracias caballerozp. Si te digo la verdad cuando empiezo nunca sé cómo voy a acabar.
Que conste que sigo votando por tí.
Un abrazo

Martha Colmenares dijo...

Hola Militos, pasé para actualizarme, aun ando a media máquina.
Un abrazo

ARCENDO dijo...

Muy bonita anecdota..y también de acuerdo siempre es bueno ofrecer actos de desagravio para relajar la tensión y muchas otras cosas.
Besos.

Militos dijo...

Arcendo: ¿puedes decirme que otras cosas se rebajan con los actos de desagravio? ¿El Purgatorio?
besos

Julio dijo...

Militos,me gusta la anécdota de nuestro Fundador y me entusiasma tu estilo tan alegre y profundo. Gracias por tus artículos;sigue desagraviándonos a todos.Un fuerte
abrazo.

Terly dijo...

Coincido con el comentario de Santi que además fue la omilía del pasado Domingo "y amarás al prójimo como a ti mismo" porque además si no eres capaz de amar al prójimo que lo ves, como podrás amar a Dios que no lo ves.
Un beso.

Militos dijo...

Gracias Julio pero ¿tú qué vas a decir?. besitos

Militos dijo...

Vamos a ver Terly: todos estamos de acuerdo en eso. Se da por supuesto. ¿Es que yo no os amo a todos? pues eso y después a hacer actos de desagravio porque está claro que nadie ama suficiente.
Un beso

Terly dijo...

Bueno, Militos... te doy las gracias por la parte que me tooca y... amor con amor se paga... y con desagravios.
Un beso

Militos dijo...

Muy bien Terly, así queda mejor.Un beso

Desire dijo...

Militos es que a veces nuestras vidas se van en actos de desagravios. Pero por lo menos nos hacen bien a nosotros, por lo que veo

Luis y Mª Jesús dijo...

Precioso post Militos y, además, me alegro de que el médico te haya encontrado bien.
Un beso
María Jesús

Militos dijo...

Así es desiree: cuando no se ha llegado con el amor se puede compensar con el dolor de haberlo hecho mal.
Un beso

Gracias Maria Jesús, lo único que he hecho es contar lo que me han contado. Un abrazo

Seneka dijo...

Muy bien traido el artículo, Militos. Vivimos tiempos "extraños" en los que la vida de un cristiano, más que nunca quizá, debe convertirse en puro acto de desagravio. Mu duro ¿no?

Me alegro de haber conocido este sitio. Nos vemos...

Un saludo.

blumun dijo...

¿Sabes?, mi padre admiraba a San Josemaría como tu lo llamas.
Cuando murió trajo unas estampitas que aún tengo en el piso del pueblo.
Yo pensaba que al apellidarse Escrivá, era valenciano. Aquí hay muchos.
No conozco mucho su obra, pero en recuerdo a mi padre, lo admiro y respeto.
Y como nadie en el cielo hace de sobra, de vez en cuando le rezo :)
¿Lo de los desagravios servirá para adelgazar?, falta me hace querida ;)
Un besazo, y gracias por todo.

Militos dijo...

Seneka: gracias y bienvenido a este blog, siempre que quieras. Espero verte a menudo.
Saludos

Militos dijo...

Querida Blumun, lo de adelgazar es la cruz que llevamos algunas, pero porque nos gusta estar fuertes para llevar otras cargas más pesadas que los kilos. ¡que se le va a hacer!. Por ejemplo puedes por cada kilo que a tu juicio te sobre, pedir perdón por algo o por alguién (Zp, Pepiño...)
Bueno no lo tomo a broma es para que no nos parezca tan duro.

Aprovéchate de esa herencia que te dejó tu padre con las estampitas y rézala, de paso una por mí que lo necesito.
Un beso fuerte

ANAROSKI dijo...

Hola Militos:

No entiendo tu comentario perdoname, pero no lo entiendo, es más me has dejado perpleja.

No creo que sea malo hacer un comentario en relación a una conversación que se mantiene en un blog que además es público y abierto a todo, y por supuesto no ha ido con ninguna mala intención, simplemente aclararte que existen mas oraciones de San Judas Tadeo. Lo de la Iglesia y mi madre lo he contado desde el cariño, porque estabas allí en un comentario y creía que te iba hacer ilusión, nada más. La verdad que no entiendo nada, debe ser, no se, me estaré volviendo cortita de mente.

A ver si me lo explicas mejor, que no me entero, soy así cortita pa algunas cosas.

Un saludo.

Pd: Puedes publicarlo o no, haz lo que quieras con el, simplemente me has dejado perpleja y preocupada.

buenas noches.

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