lunes, 26 de enero de 2009

YO PECADORA


Decía Pablo VI que el mayor pecado del mundo era no reconocer que se ha pecado. Y si eso lo decía en los años de su pontificado, no hay que ser demasiado avispado para darse cuenta de que ese no reconocimiento del pecado ha ido en aumento progresivo. Y dentro de lo que cabe es disculpable, si nos juzgamos de manera comparativa con lo que a nosotros llega por los medios de comunicación: guerras sangrientas, crueles asesinatos, dramáticas violaciones, venganzas, abortos, robos, puñaladas... Frente a estos pecados colectivos e individuales caemos en la tentación de considerarnos buenos e irreprochables. ¿De qué me puede juzgar Dios si no he matado, no he robado, ni siquiera deseado la mujer o el marido de mi prójimo/a?

Dios nos puede acusar a tí y a mí de faltar a su amor y al amor a los hermanos. Y no son faltas menores como pudiera parecer al lado de las citadas. No, porque cada uno será juzgado segun lo que recibió de Dios. Y los católicos hemos recibido en demasía aunque a algunos les parezca que vivimos constreñidos y no disfrutamos de la vida.

Una de las grandes dádivas de Dios es ese sentido de UNIDAD que desde el Evangelio Cristo enseñaba cuando pedía al Padre "Que todos sean uno, para que el mundo crea que Tú me has enviado". Precisamente Benedicto XVI ha recordado esta enseñanza de Jesús al clausurar la "Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos". Semana dedicada al sentido ecuménico de unión de aquellas religiones que en su día se separaron de la Católica.

¿QUÉ ES PARA TÍ LA UNIDAD?

No podemos dar por sentado que la Unidad para un católico se entienda como una especie de comandita de creyentes, agrupados frente al resto del perverso mundo. Ni tampoco juntos , pero aislados en una burbuja desde la que contraataquemos a los que nos persiguen (no se puede negar que la persecución al católico es un hecho), ni siquiera parapetarse en grupos de blogs católicos o moralistas desde los que nos aplaudimos mutuamente.
Por favor, el que lea esto que no llegue a pensar que detesto los aplausos. Me pirrio por ellos, pero ya me entendéis.

La unidad bien entendida en primer lugar, es con todo el género humano, con todos los hombres. Dios nos ha llamado a todos desde el principio de los tiempos; no sólo a los católicos en exclusiva. Su llamada es universal y nuestra obligación es trabajar para que los no católicos entiendan esto. El cristianismo que Jesús predicó fue el de disolverse como la levadura en la masa para que ésta crezca y crezca en amor a Dios y a los hermanos, a todos por los que El entregó su vida. Esa frase del momento más trascendental de la Misa, en la Consagración, en que el sacerdote recita:"(...) Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados", es la llamada más sublime que nos hace sentirnos unidos a todos los hombres, sin acepción de persona alguna.

LLAMADA UNIVERSAL
No hemos sido llamados individualmente, sino CONVOCADOS. ¿Qué quiere decir CON- VOCADOS: llamados a la vez. Cada uno con su entorno. El hombre no vive aislado y debe procurar que ese entorno sea cada vez más amplio, se extienda cada vez más. Más en la familia, llegando a los que tenemos olvidados; más en el trabajo, en la vecindad, en el hombre de la calle... ¿Qué ves en el autobús, en el metro, personas que empujan, que leen...? o ¿Estás viendo almas? Almas en las que tenemos que diluirnos, de la manera que Dios nos de a entender. Si se puede entablar conversación es lo ideal. No es necesario llegar a ellas con el Catecismo o la Biblia en la mano; lo que hay que llevar en la mano es el corazón y ese amor que Dios puso dentro de nosotros al convocarnos, con un sólo objetivo: que lo repartamos a manos llenas. Únicamente dando ese amor, dándonos nosotros estaremos corredimiendo con Cristo, estaremos trabajando por la salvación del mundo.

La unidad de los cristianos es en "una sola Fe, un sólo Bautismo y un sólo Dios vivo." Pero si tú y yo repartimos a nuestro alrededor, ampliado, Amor y Amistad la doctrina irá penetrando en las almas por pura ósmosis.

10 comentarios:

ANAROSKI dijo...

Holaaaaaaa:

Querida Militos cuánta razón tenía nuestro Papa, y es que el mayor pecado es no reconocer el pecado, es algo así cómo nos dijo Don Manuel el el último retiro, la conciencia si no le hacemos caso se nos adormece, y llega un momento que no la escuchamos. Felicidades por el post amiga, vengo de consinnada, y bueno, no tengo ni palabras, menudo nivelon guapetona.

Un gran abrazo.

ARCENDO dijo...

Efectivamente parecido pero no igual, pero grandísima entrada esta tuya. Planteas los temas básicos, el caballo de batalla que no debemos perder de vista, la ineludible vocación a la santidad que tenemos todos y la necesidad de conseguir la meta a través de la unión, unión, unidad de vida, coherencia en una palabra. Totalmente deacuerdo, me uno contigo en comunión espiritual profunda en la petición de que Dios nos dé ayuda para hacer en cada momento su santa y amorosa voluntad.
Si antes te quería, está estupenda entrada, me ha acercado a tí, más aun..y eso que ya era dificil.
Besos hermanita del alma.

Caballero ZP dijo...

El problema es que en esta sociedad falta amor, debido a la falta de corazón en demasiada gente.
Saludos

Terly dijo...

El amor, la bondad, la conciencia, la solidaridad,la justicia, son como músculos de nuestra alma que si no se les hace trabajar terminan atrofiándose.
Bonito post, Militos, un beso.

Guerrera de la LUZ dijo...

Te felicito por el excelente post que has escrito querida Militos. es precioso.

La Reina de la Paz también nos ha dicho que no quiere celos ni envidias ni rencores entre nosotros, los que conocemos bien el Amor de Dios.

Un beso con mucho cariño.

I miss you.

Militos dijo...

Gracias Guerrera: tienes toda la razón, yo no he querido entrar en detalles, pero lo que tú dices es lo que enturbia el amor.
Un beso guapa

Terly: pues habrá que ejervitar esos músculos para que no se atrofien.
Un beso

Caballerozp: es verdad que falta el amor en muchas personas, por eso tenemos que poner el doble los demás.
Un abrazo

Arcendo: muchas gracias por tus palabras, sabes que la unidad es un eslabón muy fuerte que a veces se resquebraja, pero gracias a Dios se puede volver a restaurar.
No me canso de darle gracias por haber hecho posible esa unión.
Un beso

Militos dijo...

Anaroski: Me alegra mucho verte otra vez por aquí y que razón tienes con lo de la conciencia adormecida. Dios quiera mantener la nuestra bien espabilida.
Un beso, isleña

MARISELA dijo...

Hola Militos voy corriendo, así que luego te leo. Paso para decirte que en mi blog tienes un premio porque tú tienes mucha luz y no te la quedas, repartiéndola entre todos. Besitos y bendiciones.

Julio dijo...

Militos.¡Qué fantástico sería que todo el mundo pudiera llamarnos AMIGO!.Que,con la sonrisa en los labios,inundáramos de dicha el corazón de quien nos trata.
Tú sabes hacerlo.Un fuerte abrazo.

ARCENDO dijo...

Pues no querida, no. No he encontrado a Jack,... que más quisiera yo.
Besitos y dulces sueños.

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