domingo, 10 de agosto de 2014

50 ESCALONES

 
 
 
Estoy alegre, a pesar de esos nubarrones que a veces me cercan. Alegre porque llevo tres domingos pudiendo subir los 50 escalones de la Iglesia del pueblo Mesones de Uceda, al que pertenece nuestra urbanización. Cincuenta escalones que por fin hemos podido contar gracias a mi nieto Gonzalo y que en realidad por su anchura da la impresión que son el doble.
 
La Misa como  siempre, familiar y breve porque el sacerdote tiene que celebrar otras cuatro por los pueblos de alrededor, pero la homilía me llegó muy adentro, sobre todo cuando incidió en lo esencial que es para el cristiano la oración personal, íntima con Dios, ese confiarle nuestros sentimientos y pensamientos más hondos, abrirle el corazón con nuestras penas, alegrías y dudas. Hay que rezar con la Iglesia y por la Iglesia, pero ese "subir al Monte" de Jesucristo para hablar en soledad con su Padre es imprescindible imitarlo para sacar adelante nuestra vida cristiana y poder enfrentarnos con todos los problemas, con todas las situaciones fáciles o difíciles que se nos presenten, para vivir en Dios  toda nuestra vida familiar y social como su Hijo nos enseña en el Evangelio.
 
Toda mi acción de gracias se quedó, como un imán unida al canto elegido hoy por las mujerucas del pueblo: "Una espiga dorada por el Sol".
 
Quiero ser, Señor, Eucaristía contigo en el AMOR.   
 
 
 
 

3 comentarios:

Juan José Romero Montesino-Espartero dijo...

Yo, en realidad, Milito, he contado solo 49 escalones, ¿no estarás queriendo engañarnos? Jejeje.
Dichosa tú que las has podido subir, porque yo estoy, como dicen los italianos, "blocatto" con mi hernia discal. Hoy mis oraciones volarán al Señor desde mi "letto" del dolor,
Espero que tus vacaciones veraniegas estén siendo al menos relajantes, así te lo deseo.
Un beso.

MARISELA PEREZ dijo...

Aprovecha esos escalones para ir preparando tu alma para recibir al Señor. Yo he terminado mi guardia con la rodilla izquierda adolorada...no creo que pudiera subir ahora mismo esos escalones...jajaja.
pero en mi habitación se hace presente el Señor, en la tranquilidad de mi espacio.
Un besote y que pases un feliz verano.

Rosa dijo...

Qué bonita la iglesia y me encantan los escalones, qué chula...

Tienes razón en lo que dices; estas vacaciones puedo rezar el Rosario todos los días con tranquilidad y, Militos, a veces noto al malvado diablo mucho, como decía el Padre Pío, como un león enjaulado (nunca entendí bien esta frase hasta ahora), creo que voy por buen camino...qué malo es...cuando viene la aridez, que la he notado este verano más que nunca en mi vida, actúa la fuerza de voluntad que el Señor me da siempre, me la ha dado a raudales siempre; he aprendido muchas cosas desconocidas con la oración de este verano. Soy muy alegre y he tenido días de malhumor inexplicable, qué malo es el "condenao"...

Un beso muy grande y otro para Gonzalo, qué rico...

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