domingo, 31 de agosto de 2014

SERENIDAD

 
 
 
Hay una virtud humana que resulta fundamental para la paz, sobre todo en este mundo tan exaltado que nos ha tocado vivir, en el que hasta la familia en ocasiones se revuelve contra uno por cualquier nimiedad. Esa virtud es la serenidad, es verdad que con los años y la experiencia hay personas que la adquieren casi sin esfuerzo, pero es muy recomendable aprender y enseñar a ejercitarse en ella en las cosas pequeñas desde la más tierna infancia porque los hábitos adquiridos en la edad temprana no suelen olvidarse nunca, lo que no quiere decir que nunca fallemos.
 
La serenidad, el saber afrontar los acontecimientos,  con calma tiene mucho que ver con la paciencia con que llevamos las contrariedades de cada día... ¿Por qué das un grito, sueltas una palabra malsonante o te desesperas si algo se te cae al suelo? ¿No sería mejor decir una jaculatoria o hacer un ofrecimiento por alguien que sabes lo necesita? Ya sé que es un ejemplo de lo más simple, pero también bastante frecuente por   lo menos  es lo que veo a mi alrededor. Hace unos días alguien protestaba así:
"A mi edad todo se me cae de las manos."
 Yo respondí:" No es que se te caiga más que antes, es que te cuesta más agacharte a cogerlas."
Bueno es una simple anécdota, pero creo que se me entiende.
 
Quieras o no quieras, los golpes duros hay que pasarlos; tiene mucho que ver con ese cargar con la Cruz del Evangelio de hoy, hay muchas maneras de cargar con ella, pero sólo una, hacerlo con amor y ofrecimiento. es la que nos lleva a seguirle y sentir sobre ti la suavidad y ligereza del yugo del Señor.
 
El mejor ejemplo de serenidad que tenemos es el de María, desde el anuncio del Ángel hasta la Cruz. Su serenidad, su guardar las cosas en el corazón, las buenas y las malas, sin aspavientos.
 
Y es que la Madre de Dios, es modelo de vida humana para todos nosotros, sólo hay que mirarse en Ella para saber cómo actuar en cada momento. Mirarse y pedir que nos ayude en todas las encrucijadas que se nos presenten y en esas pequeñas cosas del día a día que en ocasiones mortifican más que las grandes cruces.
 
 
 
 
¡¡Santa María de la Serenidad ruega por nosotros!!   

8 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Que sepamos vivir serenamente.
Gracias Mili!!
DTB!!

Regresa pronto al face

Alvaro Diaz-Alersi dijo...

Militos: me ha encantado esta entrada tuya, porque a mi me falla mucho el asunto de la serenidad, quizás por los acontecimientos de mi vida que tu bien conoces. Y a veces, la familia es el "mayor enemigo" por decirlo así, sobre todo cuando están alejados de Dios, por lo que te pido que me encomiendes. Se te echa mucho de menos en facebook . Te quiero horrores, y sabes quién soy

Maria del Rayo dijo...

Alvaro que sorpresa!!

Alvaro Diaz-Alersi dijo...

La sorpresa es poder saber de Militos, gracias a ti, misionera. Teresita, tu Patrona te guarde. Bendiciones.

Militos dijo...


Bueno, bueno, me ha encantado veros aquí, María y Álvaro, aunque María es asidua desde hace años. Casi vale la pena que te bloquee FB para teneros a los dos juntos, me emociona.

Os quiero mucho, horrores a los dos y rezo a diario por vosotros desde hace tiempo.

Rosa dijo...

Es verdad, es fundamental y lo explicas perfectamente. Me encanta.

Gracias, ya comencé el curso, le pido a María que me ayude a fortalecer la serenidad.
Militos, te lo digo tantas veces, me repito: cuánto ayuda el Rosario, nunca lo imaginé, como tampoco imaginé los lazos tan profundos que se pueden establecer con vosotros. Qué tarea tan importante es esta del blog, es una verdadera vocación.

Hoy no pude rezarlo por la mañana y ya lo echo de menos. Me acostumbré durante el verano, es indispensable todos los días.

Un beso muy grande, grande ¿estás bien, verdad?

Maria del Rayo dijo...

MUCHAS GRACIAS MILI!!

Alvaro Diaz-Alersi dijo...

Militos: yo también rezo por vosotros desde que os conocí y ya sabes lo que os quiero, y os conocí a través de María, nuestra querida misionera.
Besos. Consigna.

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