jueves, 7 de agosto de 2014

UN NUEVO ANIVERSARIO



Una cosa que no acabo de entender es por qué el 5 de agosto para mi familia siempre cae en sábado. ¿Vosotros lo entendéis?
Pues sí, este año una vez más celebramos, gracias a Dios, el pasado sábado  nuestro aniversario de boda: 54 años de nada.


Como ya va siendo complicado reunirlos a todos en más ocasiones del verano, solemos completar la fiesta con el octavo cumpleaños de mi nieto Ángel


  El de mi hija Tamara y este año con la ilusión añadida del santo de la más pequeña de la familia que está preciosa, Blanca y que es lo más tierno de la casa.



Por si fuera poco tenemos la suerte de que en el pueblo donde se encuentra  nuestra urbanización este día  es fiesta grande, ya que la Iglesia está dedicada a Nuestra Señora de las Nieves que fue el día que elegimos para contraer matrimonio, siempre quise hacerlo en fiesta de la Virgen. ¿Coincidencia? ya sé que no existen, por eso el Capitán lo llamaba "Diosidencias".


No me cabe duda que también fue una Diosidencia aquel primer encuentro con quien sería mi primer amor, con el que he compartido mi vida entera y con el que espero llegar a la Meta final.


 
Hoy os dejo en este post algunos de esos recuerdos que  escribía en cuadernos de colegiala, la mayoría están publicados en mi blog Noray, el primero con el que comencé esta aventura bloguera en el año 2005.
La verdad es que son un poco simples, pero los guardo con mucho cariño.



NOVIEMBRE 1953
 
"No puedo, no puedo más. Estoy desorientada, es como si mi alma fuese una barquilla sin vela ni timón. Obro por obrar. Aquello que antes guiaba mi vida, aquel todo por Dios que dirigía mis actos, ¿Dónde está?. Si yo antes no vivía más que para El y ahora... 'Ay Virgen mía!, yo quiero dejar el colegio, perder de vista a las monjas, a las niñas y a todo el mundo. Estoy harta, Dios mío, coloca Tú a alguien en mi camino para que encauce mi vida derechamente".
 
 
También al mediodía he empezado a acompañar a algunas niñas de clase por el paseo de Ronda. Estas son Carmen, Luisa, Concha B. y Carmen l. Cuando llegamos a la esquina de Carmen nos bifurcamos cada una a su casa. Yo tengo que desandar lo andado para llegar a la mía porque el colegio está justo enfrente de ella.

Tengo que aclarar que empecé a acompañarlas desinteresadamente pero que desde hace unos días, nos estamos cruzando con tres chicos de los cuales uno resulta: ¡bárbaro!. Ellos se ríen al pasar por nuestro lado, lo que quiere decir que también han notado nuestra presencia.


15 de noviembre


¡GENIAL!. Ayer por la tarde, cuando estaba despidiendo a Carmen en el portal de su casa llegaron ellos. Ellos eran, según supimos después, Julio (vaya, otro julio), Pedrito (más feo, más bajo y más tonto) y Fernando, al que llamaban Coco.

Después de hablar un rato, más o menos discreto, ellos solos sin recibir contestación por nuestra parte, nos decidimos a decir alguna de las tonterías reservadas para estas ocasiones. Total que estuvimos un rato de charla.

Hoy en clase no tuvimos otro tema de conversación fuera de lo sucedido la tarde anterior. Ya Julio empieza a gustarme. Yo creo que más que ninguno de los chicos que conozco. Bueno que solo son los amigos de mis hermanos y mis vecinos. Es muy distinto de lo que siento por Luis. A Luis me gusta verlo y eso pero nunca saldría con él. Entre otras cosas porque siempre tuvo novia. Sin embargo, ¡ojalá! que este nuevo Julio me lo pidiera algún día.

28 de Noviembre

El jueves, Carmen vino a casa para estudiar Química y a eso de las 9 fui a acompañarla a su casa. Caminábamos despacio recordando alguna fórmula de los alcoholes cuando pasaron a nuestro lado dos chicos. Yo sólo vi a uno, alto, guapo, rubio y de honda caída sobre la frente. Di un codazo a mi amiga.

_"¿Has visto que chico?".

_"No me he dado cuenta", respondió ella.

De pronto: "¡Mary Carmen!". Volvimos la cabeza y Julio estaba allí. ¡Dios mío!, entonces si que la fórmula voló a la estratosfera.

Nos dio la mano y dijo:

_"Os voy a presentar a Jesús, el apellido se perdió en el anochecer. Paseamos un rato y nos despedimos. Al día siguiente volvimos a verle pero con Pedrito. Nos reímos un poco con sus gansadas y aprendimos una palabra nueva que Julio repetía constantemente:¡FARFOYAS!. El sábado también los encontramos y Julio se empeñó en que saliéramos el domingo por la mañana. Intenté resistirme porque recordaba lo mucho que madre Begoña, que ya no está en el cole, me había insistido que no saliera con chicos. Se puso muy pesado; me pidió que lo consultara con la Virgen. Y después de todo, pensé que el día anterior había cumplido 17 años. Ya no era una niña y accedí.


Navidades

Hemos salido algunos días pero ya no disfruto lo mismo. Luisa y Julio por su cuenta. Carmen y yo con Jesús y Juanjo, muy buenos, muy simpáticos pero mis ojos y mi corazón se van hacia Julio…De todas formas no quiero desanimarme del todo porque observo algunos detalles en él que me dan esperanzas. Luego, claro en cuanto aparece Luisa se despega de nosotros. Y la tonta cada vez está más en el bote. Siempre pensando en ir por el Paseo de Ronda. Me hago la mártir pero la verdad es que estoy deseando que a ella se le ocurra decirlo.

ACTUAL, Agosto 2014
Aquel Paseo de Ronda realmente fue inigualable, de lo que más añoro de Madrid. Su bulevar central, el de los sueños realizados y no el de "los sueños rotos" que cantan "Los Secretos" dedicado a Chavela Vargas, era una invitación constante a ser paseado, sombreado por unos frondosos árboles de grandes y abajadas hojas. Por los laterales menudeaban algunos coches que nunca llegaron a ser grave peligro de contaminación. Hoy se ha convertido en el fatigoso Doctor Esquérdo y el bulevar ha descendido unos metros bajo tierra, engullido por un profundo túnel donde motos, camiones, ambulancias y automóviles circulan a cualquier hora del día y de la noche, con una estridente orquestación de bocinas, frenazos y encontronazos, en ocasiones mortales. Lo cierto es que sin aquel añorado Paseo de Ronda, Julio y yo nunca nos hubiéramos conocido.

Ya no hemos vuelto a salir Carmen y yo solas con ellos y las dos coincidimos en que lo pasábamos mucho mejor al principio. ¡Con cuanta ilusión salíamos del colegio; la extrañeza de nuestras compañeras cuando nos veian peinándonos antes de salir, cosa que ellas hacían siempre y nosotras no. En cuanto apareció Luisa comenzaron los apartes.

UNA TARDE CUALQUIERA

Ayer por la tarde fui a acompañar a Luisa. Camino de su casa se cruzaron Julio Y Pedrito. Dijeron adiós y siguieron hacia abajo. Me despedí de Luisa en la esquina de siempre y bajé muy despacio para no encontrarme con ellos, pero cual no sería mi sorpresa al verles charlando en la esquina de Jorge Juan. Me chistaron, dije adiós y seguí andando. Julio me pasó y dijo que iba a buscar a Jesús y que yo avisara a Mª Luisa (siempre la llamaba así) para dar una vuelta. Dije que era muy tarde y tenía que estudiar. Después de mucho insistir se convencio y me acompañó hasta el buzón (ese buzón sigue en el mismo sitio, en la esquina de O’Donnell y de mi colegio, sólo que ya no es gris con la franja de la bandera española. En la actualidad se pintaron de amarillo y sin franja). Allí charlamos un rato y al despedirnos fui a darle la mano con el guante y Julio dijo que ni hablar, que tenía que quitármelo. Como soy una cabezota me opuse, entonces él me tendió la mano izquierda y yo hice lo mismo. Cuando la tenía cogida dijo:
_”¿Tu sabes lo que significa esto?.
_”No tengo ni idea”, contesté.
_”Ah, pues no lo preguntes en tu casa”.
Hice como que no me importaba, pero me quedé muy intrigada. El me apretó la mano con tanta fuerza que me hizo estremecer. De golpe sentí que todavía me gustaba y no me atreví a mirarle. Luego me soltó y dijo que si me quitaba el guante me diría lo que significaba. Me lo quité y dijo que significaba DESPRECIO. Pero yo comprendí que lo había dicho en broma. Charlamos un rato y al despedirnos añadió que si quería me pusiera el guante y le diera la mano con él. Así lo hice y me fui a casa pensando en estudiar pero sí, sí…


Me arrodillé ante mi Virgencina para contarle todo. Aquello no podía ser, mi unico amor tenía que ser su Hijo Jesús. Que Ella apartase de mi corazón esos sentimientos. Luego estuve pensando en aquel estrechón de manos izquierdas, cené y no pude estudiar

PD/
 Para terminar quiero dar las gracias a Rosa, de Cocina y Cultura, por haberse acordado de que el 5 de agosto era nuestro aniversario; es la bloguera más artística, de ARTE con mayúscula, (Tiene otras muchas cualidades) que tuve la alegría de conocer en  La Hoja del Arce y que me está ayudando mucho a sobrellevar la ausencia del Capitán.

Siento mucho no poder dejaros fotografías, pero llevo horas intentando subirlas, no hay manera y no quiero dejar de publicar un día más.

 

4 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Que Dios Nuestro Señor les siga colmando de bendiciones!
¡MUCHAS FELICIDADES A LOS DOS!

Terly (Juan José Romero Montesino-Espartero) dijo...

Militos, aunque con un poco de retraso, mi felicitación más sincera por esos 54 años junto a mi Coronel. Y eso que se valió de un sable en mano con guante blanco, para derrotar a un soldado "raso... raso..."
Que sigáis cumpliendo años y que la felicidad jamás os dé la espalda.
El día 26 de Julio casé a mi hija menor y fue también para nuestra familia un día de extrema felicidad.
Un beso con todo el afecto que sabes te tengo y al Coronel "el abrazo de Vergara"

Rosa dijo...

Mi querida amiga, qué suerte llegar a los 54 años juntos, el secreto lo expresas muy bien en la primera imagen.

Me encanta tu relato, es muy tierno y profundo para la edad que tenías, la misma que cuando conocí a mi marido y este mes celebraremos las Bodas de Plata, ¡qué rápido pasa el tiempo!

El Paseo de Ronda os dio mucho de sí...

Que tengáis muchos años más de felicidad, os deseo con mucho cariño.

Gracias a ti, conoceros ha sido una de las cosas más bonitas que han sucedido en mi vida; siempre será así.También sigo llorosa, no lo puedo remediar...¿será posible?

Besiños muy entrañables, de dentro, mi querida y dulce amiga.

Rosa dijo...

Muchos besos para tus niños y para la más chiquitina.

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