martes, 2 de septiembre de 2014

MARTES CON ARCENDO, SU TODO






Alguien le llamó repetitivo, jajaja... ¿Habéis visto algún blog más versátil que La Hoja del Arce? Otra cosa es que todos los temas le condujeran a lo que era su TODO, DIOS.

23 DE ENERO DE 2012

DIOS EN MAYÚSCULAS

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Quien haya seguido la trayectoria de este blog, habrá podido notar que lo de estas últimas semanas, no es habitual.
Antes posteaba más y tenía como buena costumbre dar una vueltecita por los blogs amigos; ahora…, posteo cada 2 o 3 días y además, siento que tengo algo abandonada a mi gente (nunca en la oración); y es que, últimamente la salud no me acompaña mucho. Ya sabéis lo que pasa, cuando los dolores y las preocupaciones afloran, se tienen ganas de muy pocas cosas.
Sin embargo no quiero dejar el blog abandonado, siempre he dicho, porque es cierto, que el contacto con vosotros es para mí, alimento-; por eso…, cuando encuentro un oasis anímico, intento postear algo, para sentiros cerquita.

Dicen –por ahí-, que da la sensación de que mis posts son repetitivos, que muchas veces acabo hablando de lo mismo.
Claro que, intento que mis escritos sean interesantes y también trato de ser variado en los temas: -cine, música, testimonios, historias, lugares, experiencias e incluso política tienen aquí cabida…;-  PERO…, en mi blog, ni puedo, ni quiero olvidar, lo que para mi vida es el tema central; por eso, si este es el motivo de la queja, -aviso a los acusadores-, seguiré haciéndolo, ¡seguiré pregonando a DIOS, también en este blog!, porque quiero que DIOS envuelva todas mis actividades, llene toda mi vida.
Dios es mi motor primero, mi único anhelo, mi esperanza; Dios lo es todo para mí. ¿Cómo no voy a decirle al mundo lo que siento, y me gustaría que ellos sintieran?
    
Dejad que os cuente una anécdota.
Hace unos –pocos- años, cuando salió a la venta “La sangre del Pelícano”; fui con mis hijos a la Feria del Libro del Retiro con el objetivo de que Miguel Aranguren, su autor, me firmase un ejemplar del mismo. Misión cumplida, tuvimos la suerte de conocerle, de comprobar su calidad humana, su amabilidad. Salí de aquella caseta, con tres libros más y seguro de haber encontrado en Miguel un buen amigo.

Sin embargo…, aquello no fue todo. Ya que vas, cotilleas.
Vimos a Losantos y a Cesar Vidal firmando libros, profusamente. Allí estaba Peréz Reverte y también Ángeles Caso, que por entonces también acababa de sacar libro, creo que premiado con el Planeta, o algo así. Y hasta vimos al Doctor Poveda, paseando por la feria con una de esas camisas “hawaianas” que tanto le gustan.

La feria del libro, es un sitio curioso y dispar. Gentes de todo tipo acuden al Paseo de Coches del Retiro cada año, llenando de colores y voces un largo pasillo de casetas. A estas se acercan niños acopiando viseras, bolsas, globos, etc.; Curiosos buscando las últimas novedades editoriales, discretos paseantes y hasta enamorados besucones ajenos a toda esta movida…
Nosotros éramos unos pececillos más, insignificantes, en la gran riada humana de este rastrillo cultural; y además íbamos a favor de la corriente y haciendo lo mismo que los demás… De sitio en sitio, recabando aquel folleto, cogiendo esta propaganda, curioseando en definitiva.
Ya saliendo de ese maremágnum, una de las casetas finales nos llamó la atención. Tenían obras de Tolkien. Concretamente nos enganchó un “Bestiario ilustrado” de la saga del “Señor de los Anillos”, con unos dibujos espléndidos. Pregunté el precio, me pareció muy asequible y después de una atenta revisión familiar al cabo de 10 minutos, acabé comprándola.
Pero… Lo curioso no fue esa peripecia, sino algo que ocurrió simultáneamente en la caseta contigua.

Esoterismo, brujería y ciencias ocultas, era la temática, de aquel otro stand.
Las pintas de los que atendían ese chiringuito, una mujer y dos hombres, eran toda una advertencia -al peligro-.
Ella parecía sacada de una tele de esas del 906. Entrada en años, maquillada en exceso, llena de bisutería barata, y dispuesta a echarte las cartas, en menos que canta un colibrí.
Uno de los hombres, el más joven de los tres, lucía al más puro estilo gótico-punk. Siniestrito él. Negro de vestimentas, paliducho de tez y lleno de piercings y tachuelas. Todo un ejemplar.
El otro…, vestía más “normal”, pero también le adornaban ciertas peculiaridades. Su aspecto (salvando la diferencia de años) era el de aquellos progres revolucionarios que corrían delante de “los grises” en época de Franco.
Vestimenta típica, es decir totalmente desfasada. Lo único que “modernizaba” algo su rostro era un pendiente en la oreja derecha, lo demás todo, offside tirando a cutre:
Vaqueros rotos, deshilachados y descoloridos. Cinturón de gruesa hebilla. Botas de Cowboy, camiseta de tirantillos con la carita del Ché Guevara, un chaleco marrón lleno de pins y una gorra rara supongo que, para ocultar sus canas y su ya incipiente calvicie.
Un dato más que nos ayudará a –situar- al personaje…, también lucía dos pins alfileteados en aquella extraña gorrita. El primero era una cruz, ¡pero invertida!. El segundo era una chapita también con la imagen de una cruz, esta vez tachada.
Ese era el panorama…, y este trio de ases, los protagonistas.

No soy yo, dado a escuchar conversaciones ajenas, pero aquella vez, no pude evitarlo. Muchas de las casetas de la feria están literalmente pegadas una a la otra, así que, si no hay mucho barullo es fácil escuchar lo que están diciendo al lado, aún sin pretenderlo. La charla entre aquellos tres personajes fue muy significativa:

El “progre” (parecía llevar la voz cantante), decía que siempre había rezado a DIOS y nunca le había hecho ni p… caso; por lo que se proponía, no solo a pasar de Él, sino hacerle la guerra sin cuartel. Lo extraordinario del caso es que, decía actuar así porque se sentía traicionado, se sentía dolido; no porque no creyese en ÉL.
Los otros dos callaban atentos, no sé si aguardando  su turno, o más bien esperando no tener que hablar. Simplemente asentían.
Al tío le habían dado cuerda y la tenía para rato.
En aquel –afortunadamente- corto espacio de tiempo, entre blasfemias y topicazos pude oír algo que, inició en mí, una reacción inversa que hoy todavía me dura.

Este hombre afirmaba con orgullo, que tanto en internet o en cualquier otra actividad… el siempre escribía la palabra “dios”, es minúsculas. Porque escribirlo así le hacía mucho más ateo, mucho más humano, según él.

Al cabo de un tiempo, descubrí que esa práctica no es única y además es consigna. ¡Son legión los que así lo hacen!
No voy a poner ningún enlace para no favorecer al enemigo, pero basta poner “dios en minúscula” en cualquier buscador (Google p.e.), para que se pueda verificar lo que digo.

Así, desde entonces y por eso, -como habréis observado los más perspicaces-, yo siempre procuro escribir la palabra DIOS en mayúsculas, precisamente por todas las razones contrarias a las de aquel pobre infeliz de la caseta esotérica.
DIOS es para mí, mi todo, y escribiéndolo así, siento de algún modo, desde mi humilde condición humana, que estoy pregonando a los demás, su grandeza y lo que siento por Él.

Por fín acaba otro post en el que hemos vuelto a hablar de DIOS, mi tema predilecto.
DIOS es mi Creador, pero también es mi sostenedor.
Si Él dejase de PENSAR en mí, un solo instante, -yo no existiría-. Él me sostiene por amor, Él sostiene mi vida.
¿Cómo yo, no voy a PENSAR en Él?, ¿cómo no voy a hablar de Él?
En este blog y siempre que pueda, lo seguiré haciendo, aunque me tachen de reiterativo, me da lo mismo, cosas peores se han visto...

4 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Me guata mucho lo que dices tu, la imagen que colgaste.
Y como no me va a gustar lo que escribió Arcen.
Ruega por nosotros Arcen.
Gracias Mili.

ANGELO ST dijo...

Seré repetitivo pero tengo que confesar una vez más, que leyendo a Arcendo, experimento que no se ha ido, que sigue presente entre nosotros y eso me consuela muchíiisimo. Gracias Militos por tu fidelidad a la amistad y a la aceptación de mantener vivo su legado. Un fuerte beso

Rosa dijo...

Ay, Hoja, ¿repetitivo?, claro que sí, y gracias a DIOS que lo eras, y además constante porque insistías, insistías, siempre, siempre, porque estabas sintiendo y querías comunicarlo a todos. Hoja, nos diste tanto, que nos comunicabas todo. No entendí tu última entrada, su significado profundo en mi vida, hasta ahora, ni sé todo lo que me falta por entender... solo pensaba en que te curaras, que el SEÑOR te curara, pedía y pedía, lloraba y lloraba, estaba destrozada, bien lo sabe DIOS. Pero Hoja, qué más podías decirnos después de la última entrada: "DIOS mío, DIOS mío, por qué me has abandonado?, estabas bien amarrado a la Cruz, después de esto, mencionaste el salmo 23: "El Señor es mi Pastor, nada me falta...".
Hoja, gracias, por tu último aliento en el blog, porque fue transformador, porque me mantiene, me consuela, me da profunda alegría, esperanza, me empuja hacia adelante siempre, y porque me dejaste el Rosario para los momentos de tribulación. Tu testimonio ha significado en mi vida una LUZ constante, permanente, que no se apaga, crece, crece, crece...

DIOS mío, gracias por conducirme a Hoja. Bendito sea el SEÑOR.

Militos, bendita seas, eres un verdadero Sol para todos.

¡¡¡Muchos besos!!!, querida amiga.
Te quiero mucho.
Acabo de llegar, Militos, y encontrarme esto desborda todo lo que alberga mi corazón, y mi razón, que después de este tiempo, he pensado, pensado, pensado, y sentido muy hondo, muy hondo...

Rosa dijo...

Querida Militos, un beso.

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