lunes, 2 de marzo de 2009

LA VOLUNTAD DE DIOS



Suceden tantas cosas en nuestro día a día que la mayoría de las veces actuamos de manera atolondrada. No podemos parar para elegir una opción u otra. Hay que resolver sobre la marcha en muchas ocasiones. Nos vemos obligados a actuar rápidamente ante la urgencia de los asuntos a resolver. Y lo que es peor, no sabemos distinguir entre lo importante y lo urgente. Por eso es bueno buscar algunos momentos en nuestro día para reflexionar, para pedir luces y prudencia al actuar. Llámalo como quieras: pensar, oración, meditación, hablar con Dios si eres creyente, pero hazlo, para y reflexiona.

Aunque no creas en ese Dios del que hoy se discute su existencia de manera irracional, tienes que reconocer que muchas cosas te superan que no puedes dominar, ni controlarlo todo como te gustaría. Ni siquiera los poderosos, ni los gobernantes se escapan a este devenir contrario a su voluntad. Nosotros los creyentes, solemos llamar a eso la Voluntad de Dios aunque muchas veces ni caemos en la cuenta de ello o por el contrario nos rebelamos como los chiquillos en escandalosa rabieta. Y sin embargo, cuando hay algo que no depende de nuestros deseos ni de nuestro actuar es necesario doblegar el alma y la razón para no sólo aceptar, sino amar y desear el cumplimiento de esa santa Voluntad divina.

Para esos momentos que humanamente quisiéramos evitar, lo unico posible, lo único que supera miedos y amarguras es la aceptación gozosa de lo que Dios quiere o permite para tí y acudir a El con humildad, en petición de ayuda y entrega a sus designios, sabiendo que éstos no están tomados con la irreflexión o precipitación con la que nosotros intentamos resolver nuestros problemas:
Te sienta o no te sienta, Señor, te vea o no te vea, es tu Voluntad lo único que quiero cumplir en esta vida. Tu Voluntad, Dios mío que desde antes de mi nacimiento decretaste para mi buen funcionamiento en esta vida.
A veces me resulta difícil descubrirla porque soy torpe, porque ando metida en otros trabajos, porque ando rodeada de tantos ruídos que ese susurro con el que me hablas se pierde entre el vocerío de la gente, de mis gentes, pero Tú mira, Señor, con tu misericordia las intenciones más ocultas de mi alma y de mi corazón. Esas que sólo Tú sabes descubrir, a las que sólo Tú puedes llegar. Míralas y purifícalas para que se amolden del todo a tu santa Voluntad. No a la mía, Señor, no a la mía que todo suceda y se haga, Dios mío a tu manera, para que pueda también amarte no como yo quiera, sino a tu manera.

La Voluntad de Dios, que ya pedimos se cumpla en el Padrenuestro, es el único secreto de la vida cristiana. Por eso es la alegría su principal ingrediente. Sabes, tienes la certeza de que pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, si es Voluntad de Dios siempre va a ser para tu bien.

Hágase tu Voluntad

8 comentarios:

CRIS dijo...

De algún modo hemos coincidido en el post...

Me ha gustado leerte.

Besos

MARISELA dijo...

Creo que eso es lo primero que tiene que aceptar un seguidor de Dios:la certeza de que Él actúa y nosotros debemos acatar su Voluntad; por que, aunque muchas veces no lo entendemos, siempre es para nuestro bien.El camino a la santidad es duro, lo primero debe ser es amar la Voluntad del Señor,con sólo eso, estamos escalando la larga escalera que nos llevará a la perfecta unión con nuestro hacedor.
Yo sufro por aquellos que no le conocen aún, por eso le ofrezco mis pequeños e insignificantes sacrificios, mis oraciones y mis meditaciones en el Sagrario: para que todos le conozcan y le amen.
Me ha encantado tu post, pues toca la fibra espiritual,ojalá muchos se sientan llamados al leerte!!!!
Besitos y bendiciones.

Luisa dijo...

Menudo chollo tenemos¿no?

Insisto en que desde que dejé nuestra vaca en el jardin de la Chica Preu que lo comenta todo, ya no me quieres:)

Besos Militos y no te apures que le quito la vaca y volvemos a empezar:)

ARCENDO dijo...

En su Voluntad está el secreto, El siempre, siempre, siempre, quiere lo mejor para nosotros. Pero no está de más que nos lo recuerdes, hermanita buena. Besotes.

Jose A. Jimenez dijo...

Que bonito y que espiritual.
La voluntad de Dios es la divina palabra.
El nunca querria nada malo,para sus hijos debemos amarle y confiar en el.
Saludos

Militos dijo...

Cris: ya leí tu post y es lo mismo que el mío, pero como ya te comenté, con una buena dósis de humor.
besitos

Marisela: qué razón tienes, debemos sufrir por todos los que no saben o no quieren apoyarse en ese amor de Dios reflejado en su santa Voluntad.
Un beso

Luisa: cariño, que si te quiero y ya he ido a visitarte.¿No sabes que eres mi hermanita preferida?
Besitos

Arcendo: Te digo una cosa que más que para recordar a nadie la aceptación gozosa de la Voluntad de Dios, lo he escrito para recordármelo a mí misma que buena falta me hace.
Un beso

José Antonio: cómo se nota lo asumido que tienes tu paternidad y sabes que un padre sólo quiere cosas buenas para sus hijos.
Un saludo

MARISELA dijo...

Militos: acabo de sentarme y no puedo entrar en el blog de Arcendo porque me dice el blogger que necesito invitación. ¿sabes algo de eso?

Guerrera de la LUZ dijo...

Muy bonito Militos y muy importante, a mi muchas veces me da miedo perder el sentimiento y pienso que soy tan débil que no perseveraría sin el.

Pero qué importante es tener esto claro para cuando llegue el momento de la prueba. Fundamental. A partir de ahora también le diré: te sienta o no te sienta, te vea o no te vea, que se haga tu Voluntad.

Gracias Militos, un beso con mucho cariño.

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