miércoles, 2 de abril de 2014

ADIÓS ALICANTE

 
 
 
Esta mañana nos acercamos al mar para desembocar en sus aguas la pena que llevamos dentro. Por el paseo marítimo de la playa de San Juan, muleta en ristre, no por torear, sino para no descargar del todo mi peso en la mano de Julio, paseamos arriba y abajo con un sol tibio y agradable sobre nosotros, dando gracias a Dios por este clima  tan beneficioso.
 
Entre las palmeras nos sentamos en un banco frente al Mediterráneo, hoy de azul intenso, para rezar el Rosario. Lo hicimos casi a voz en grito por ver si las olas repetían nuestras Avemarías en una continuidad infinita. Algunas parejas de jubilados como nosotros nos miraban al pasar, los jóvenes lo hacían corriendo con ese  afán de esbeltez tan en boga hoy día.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Al ver los columpios de la playa recordé lo mucho que Paula disfrutó en ellos el año pasado y de repente me entraron ganas de volver a Madrid.
 
 
 
Mañana regresaremos, nuestra misión aquí ha terminado de momento, en mayo, si Dios quiere, regresaremos y volveremos a abrazar a Moisés; como es lógico sigue inconsolable, amando a su mujer, mencionándola con lágrimas  a cada instante y preparando ya, a la espera del informe de la autopsia,  la denuncia y posible juicio contra quienes cometieron tales errores que cegaron la vida de Goretti.
 
Moisés y los niños se encuentran muy arropados por su familia directa y sus propios compañeros. Recibió un mensaje desde el Líbano, cuya misión interrumpió por quince días con el permiso del nacimiento de su hija, hablándole de la Misa que se ofició por Goretti, en aquellas tierras, al enterarse de su fallecimiento. Para él aquella misión que terminaba dentro de tres meses ha finalizado ya, sus dos bebes son lo primero.
 
Siempre lo viví, pero en el dolor compartido estos días he comprobado una vez más, cómo en  esta profesión militar, también en la Policía, más que compañeros se sienten familia.
 
Moisés, siempre estaremos contigo, en el cariño intenso y en la oración, esa que  has sabido agradecernos,  aunque el fruto no fue como esperábamos.
 
 
 
NOSOTROS NO ENTENDEMOS NADA, DIOS SABE MÁS
 

5 comentarios:

Rosa dijo...

¡Qué rica es Paula! Militos,cuánto me hace reflexionar el descubriento de los blogs. Es un mundo. No lo pedí, ni siquiera sabía que existían, y estaban...y me ayuda siempre, siempre

Me gusta mucho lo que dices del rosario. Nada de lo que sucede es banal. Cuántas cosas han pasado desde que murió Hoja, y cuántas cosas aprendidas y, sin embargo, qué hondo lo que nos queda, la fuerza, ¡la Luz! del testimonio cristiano. No entendemos, Señor, el dolor es duro, nos golpea, pero confiamos en Ti; aquí estamos, para lo que Tú quieras, porque sabemos que será lo mejor. Te queremos, con todo nuestro corazón.

Mi querida Militos, gracias, por todo, todo, todo...

Besos achuchados. Besiños.

Rosa dijo...

Escucha las castañuelas que he dejado, te alegrarán.

Un beso.

ANGELO ST dijo...

Que post tan entrañable. Es precioso querida Militos, porque a pesar del dolor has sabido transmitir muy bien la serenidad, la aceptación, la confianza. Gracias, me ha encantado leerte. Un abrazo a todos

Urdanautorum dijo...


Querida Militos, hace tiempo que no me acercaba a tu blog tan enriquecedor como siempre.
Me ha emocionado enormemente la carta de tu sobrino Moisés a su esposa Goretti. Es triste, tan enamorado y con dos criaturas que carecerán de lo más valioso para un niño: el amor de la madre.
Lamentable situación y estado de ánimo de un hombre que ha perdido
a su amada mujer.
Lo lamento.
Un beso

Emma dijo...

Un abrazo fuerte Militos, unida a ti en la oración.
Con todo mi cariño recíbelo.

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