viernes, 23 de febrero de 2018

DESDE MI SAUCE




DESDE MI SAUCE



Esto de contemplar mi sauce desnudo provoca en mí una cierta inquietud, sé que dentro de nada volverá a poblarse de hojas, pero ¿y yo?... ¿Cuánto tardaré en desnudarme para siempre de todo lo que amo en esta vida? Para colmo, desde hace días me rondan los versos de Calderón: ¿Qué es la vida?: Un frenesí, una ilusión... 
 
Es verdad que en ella ha habido y sigue habiendo grandes ilusiones, pero la idea que yo tengo de frenesí no es lo que he vivido, claro que no voy a llevar la contraria al de la Barca... Frenesí como sinónimo de locura si que he tenido, pero no porque yo lo haya buscado, sino porque vino a mí de improviso. Ya sé que el gran autor de "La Vida es Sueño", lo emplea en el sentido de la brevedad de la vida, pero yo lo entiendo más como locura desbordada en hechos buenos y malos.
 
Hoy por hoy, me siento más cerca de Platón que de Segismundo, ya que esa idea platónica de que el hombre vive en un mundo de sueños, en las tinieblas, preso  en  una cueva de la que sólo podrá salir si es capaz de tender hacia el Bien, me parece muy acertada.

Llegando a este punto, decido cambiar de enfoque. La vida es breve y confieso que algo de angustia siento al pensar en lo que me pueda ocurrir al doblar una esquina que cada vez  veo más cercana y lo único que me reconforta es el abandono y la confianza, a corto y a largo plazo, en el que mueve los hilos de mi vida
 
¡Ay, Señor, si no te tuviera a ti!
 

Si no tuviera el pensamiento, afortunadamente, siempre ocupado en tus cosas, Señor, y en las cosas de tus hijos, los hombres, me echaría a temblar como un polluelo por la proximidad de lo desconocido. Y Tú, para que deje de elucubrar, traes a mi memoria el Evangelio, con el fin de que  quiera hacer de mi jornada algo semejante a la tuya.
 
¿Cómo es un día cualquiera en tu vida terrenal, Jesús? ¿En qué te ocupas?
Tres son las actividades que he vuelto a leer hoy:

_Curar, a la suegra de Pedro: "Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó... curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios".
_ Orar: "Se levantó de madrugada , se marchó al descampado y allí se puso a orar."
_ Predicar: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas para predicar también allí, que para eso he salido" 
(Marcos 1, 29-39)  

Vale, Señor, ya me has animado, dejo de pensar en mí y voy a seguirte:

Curar: No tengo poder ni ciencia para curar enfermedades del cuerpo, pero algunas del alma puede que sí.
Orar:  Más o menos bien sí lo hago, de tus cosas, de las de los demás y de las mías.
Predicar: Es lo que no sé, sólo me limito a contar cosas tuyas y mías, pero puede que Tú saques algún bien para quien tenga la paciencia de leerlas.

¿Y de lo que hablábamos al principio, de la esquina cercana?:

Pues la verdad es que ya ni me acuerdo

3 comentarios:

Maite Lorenzo dijo...

Un gran, gran texto.
Y yo te mando un fuerte abrazo. Y mi recuerdo

Militos dijo...



Querida Maite, muchas gracias y besos a montones.
Te deseo una santa y feliz Cuaresma.

Rosa dijo...

Me gustan mucho los sauces, pronto rebrotará.
Una reflexión que no tiene desperdicio. Eres sabia.

Te dejo muchos besiños de fin de semana y un adagio que seguro te encantará:

♪ ♫ ♪ ♫ ♪ ♫ Adagio ♪ ♫ ♪ ♫ ♪ ♫

Un beso para Maite.

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