Aunque ya está finalizando el 20 de noviembre, no puedo dejar que termine este día sin dedicar un recuerdo a quien supo arrancar España de las manos del Comunismo, para llevarla al auténtico progreso, sin renunciar a los principios que, desde los Reyes Católicos, la hicieron una, grande y mucho más libre de lo que es ahora. Para ello copio un artículo que hace años me publicó un diario que ya no existe, en el que sólo cuento una historia tomada de una separata que el ABC publicó en su día.
Artículo publicado, el 18 de julio de 1984:
He vuelto a leer los folletones editados por el diario ABC, en separata coleccionable del año 1967, titulados: "España los años vitales". En un relato sencillo y vivido, Luís Bolín,corresponsal de dicho diario en Londres, describe con todo detalle la operación llevada a cabo por él mismo desde Inglaterra, a petición del Marqués de Luca de Tena. Consistía ésta en el flete de un hidroavión capaz de transportar, desde Canarias a Marruecos, a un personaje del que no se mencionaba el nombre ni el objetivo de su misión. Curiosamente la compañía que proporcionaba el aparato un De Havilland Dragón Rapide, matrícula D-ACYR, hace constar que el seguro del mismo no cubria los riesgos de accidente ocasionados por la utilización del hidroavión en otra misión distinta de la especificada en el contrato. El firmante se comprometió a cubrirlos personalmente.
Describe Bolín la serie de peripecias y estratagemas que se ven obligados a realizar, desde el comienzo de tan inusitado viaje, hasta el encuentro y embarque de la persona por la que se había organizado la peligrosa y clandestina operación, pero sólo me voy a detener en el momento crucial de esta memoria histórica, relatada directamente por el protagonista de la misma.
Fueron sus acompañantes-tapadera: un comandante inglés retirado, Hugh Pollard y dos mujeres también inglesas. Particularmente emotivas y significativas resultan las líneas siguientes:
"(...) LLevaríamos una hora de vuelo cuando el general, seguro de que había quedado atrás la zona francesa, abrió su maletín, se despojó del traje gris oscuro que había traído desde Las Canarias y lo sustituyó por su uniforme de campaña. La garganta se me hizo un nudo cuando le vi ceñirae el fajín rojo de borlas doradas que en nuestro Ejército distingue a los oficiales generales. Había llegado la hora. Con la serenidad y sencillez en él características, Franco, se había preparado para asumir el mando de las fuerzas que le esperaban. Largos años iban a transcurrir antes de que volviera a vestir de nuevo de paisano,"
El artículo que el diario El Alcazar me publicó antes de su cierre, muerto ya Franco y con algunos asesinatos en el haber de la ETA, lo terminaba con unas palabras que eran un lamento, pero también con la esperanza de que alguien supiera enderezar el rumbo que España estaba tomando y que, desgraciadamente, a fecha de hoy, por el contrario, cada vez va peor. Este es el último párrafo de mi artículo:
Aquel hombre que en el Dragon Rapide, se despojaba de su traje de paisano era nuestro Caudillo y en esta hora de vísperas, perjurios y traiciones, mi recuerdo vuelve a él. Todo se ha tornado difícil para los leales a España. Los padres peleamos cada jornada pelea de fieras por nuestros hijos, a veces descarnada, a veces sangrienta, acosados, pero no rendidos. En nuestra lucha por hacerlos íntegros y fuertes nos jugamos también un nuevo amanecer de España. En medio de la amargura que nuestros ojos contemplan, "desde que sale el sol hasta el ocaso", nuestro corazón se mantiene alegre y alerta porque tenemos certeza de días venideros en que de las entrañas de la patria surgiran, cuando Dios lo quiera, las manos capaces de enderezar el rumbo perdido de esta nave. ¡Días vendrán!, Antonio Izquierdo, Garcia Serrano, Aguirre... también lo saben. ¡Dias vendrán! nadie se atreva a dudarlo.
18 de julio de 1984















