viernes, 15 de diciembre de 2017

CARTA A MIS HIJOS


 
ESTE POST LO HE PUBLICADO TAMBIÉN EN OTRO BLOG, PERO COMO NO
 
LO LEE CASI NADIE,LO TRAIGO AQUÍ, POR SI OS GUSTA.
 
REPOSICIÓN DE 2008



Queridos hijos:
 
¿Sabéis donde pasé el día de hoy? Seguro que ya lo imagináis. En ese lugar al que me gusta ir cuando no tengo agobios, ni prisas y busco silencio y paz. Hacía tiempo que no lo paseaba, que no tomaba el sol en sus avenidas y entre sus casas de piedra. Estaba ansiosa por volver allí y no lo había notado. Cuando me senté en un banco pensé: ¿Cómo puede haber tanto silencio con tantos habitantes? La respuesta era que descansaban en paz todos a la vez y yo descansé con ellos pero de otra forma.

Descubrí una casa ideal para mí y vuestro padre. En ella podremos esperaros por tiempo indefinido, aunque prefiero que tardéis un poco en llegar. Todavía no la hemos adquirido, estaba ocupada por una familia ilustre, propiedad del barón de Covadonga desde 1927. Sólo me gustó su diseño, sencillo, sencillo, tomé nota del mismo y ya veremos cuando encargaremos su construcción porque de momento con esta crisis, imposible comenzar a edificar. Pero me gustó, me gusto mucho.

Cuando venga Esther quiero enseñársela porque ella fue la primera que me habló de ir buscándola. No porque deseara, ni mucho menos, que abandonásemos ya ésta que es propiedad de la Marina. Su idea era que le gustaría tener otra propiedad nuestra donde un día futuro, cuanto más futuro mejor, nos reuniéramos otra vez todos.

Después, rezando el Rosario, ya sabéis mi manía, me fuí acercando con lentitud hasta la casa de mi padre y madre, saboreando como siempre esos momentos de reencuentro. Como siempre también, dimos ochenta vueltas hasta que la encontramos. Mi sospecha es que la culpa la tiene vuestro abuelo, ya que no le gusta que vengamos  sin avisarle y me da la impresión que intenta esconderse o cambiarse de lugar. Pero como papá y yo tenemos casi su misma cabezonería, más vuestro padre, acabamos dando con ellos. Hacía sol pero con debilidad, la mañana era muy fría y como acostumbro no iba bien abrigada.

Llevába un ramo de margaritas amarillas, sin recordar que a Goyo no le gustan las flores cortadas, dice que duran muy poco. El siempre prefirió verlas en praderas y campos. Esta vez tuvo que contemplar como yo las colocaba para dar un poco de color a su vivienda. Sobre todo por mi madre, vuestra Baita.


EL BUEN AMOR
 
¿Entendéis por qué tenía que estar allí hoy? Sí, no soy capaz de celebrar mi cumpleaños si no les hago partícipes de lo contenta que estoy de que me dieran la vida. Y más en aquellos momentos tan crueles para todos los españoles, con hambre, con frío, con peligro constante de ser apresados y perder su propia vida por ser como eran. Quiero que nunca, nunca olvidéis, el mérito de vuestra abuela que ya tenía un hijo cuando empezó aquella herida para España, me tuvo a mí en el peor momento y el día que todo terminó, el mismo día 1 de abril, nació mi hermano Jose Luis.
 
El amor, el buen amor no entiende de guerras ni peleas, no se frena por peligro alguno, es tan ardiente y fructífero que en momentos de máximo riesgo capaz es de seguir trayendo nuevas vidas al mundo. El amor en buenas manos siempre da buenos frutos. Esto es lo que quiero que recordéis siempre. Se puso de moda decir: "Haz el amor y no la guerra", pero yo y mi hermano somos la muestra viviente de que el amor, el buen amor, también se puede hacer en medio de una guerra.

Tenía que estar allí hoy, para darles gracias y llamarles valientes, algo que nunca hice mientras los tuve cerca. Ya sé que ni siquiera puedo tener la certeza de lo que queda en esta su casa de piedra, pero me daba igual, yo los dejé un día alli y era allí donde quise volver, sin pena, sin llanto. Su felicidad ahora no se ve interrumpida por mis protestas, mis rebeldías, también fui rebelde un día, lo justo para la adolescencia. Tenía que estar y estuve para ser testigo y contaros a vosotros que aquel es un lugar de paz al que no hay que tener la menor aprensión.
 
 
EL BUEN HUMOR
 
Termino esta carta diciéndoos que después de aquel remanso de paz nos perdimos en la vorágine de un centro comercial. El contraste fue tan drástico que vinieron los malos humores, los nervios y los desacuerdos... Para combatirlos decidí regalarme a mi misma el precioso tigre de la fotografía que encabeza este post. El jefe soltó la carcajada y escapamos del centro a toda velocidad, después de abonar mi salvaje capricho por supuesto. Fijaros, estaba de oferta sólo costaba quince euros. Mañana que vienen los nietos estoy segura que tendré que defender mis derechos sobre el mismo. Todos los niños que pasaban a mi lado se lo querían llevar. Ayer había muchos niños en el centro comercial. Se lo prestaré, pero en adelante será quien me acompañe en estas noches de pantalla y teclas.
 
 
Os quiere mucho, a pesar de que no escribís nunca en este  blog vuestra madre
  
MILITOS
 
 
El tigre ya ha cambiado de lugar, ahora es asiento
 y diversión de los nietos
 
 
 
 


 

8 comentarios:

gosspi dijo...

Que bien estoy leyendote...me haces disfrutar. un abrazo y buen adviento!!!

Magdalena Rodríguez Gata dijo...

Gracias Militos, por dejarnos leer tu carta y así compartir tus sentimientos con nosotros. No nos conocemos pero sé qué eres un ser bueno con un amor inmenso a tu familia y, vislumbro que a la humanidad en general, eso te hace grande. Las diferencias, en cuanto a la forma de entender la sociedad pueden parecer obstáculos. Cuando se tiene un corazón grande (tú creo que lo tienes), se derrocha comprensión, para unir y no separar. Un abrazo.

Magdalena RG`

Raquel YG-I dijo...

Mamá, leerte otra vez en este post no evita que me entristezca pero, al mismo tiempo, trae preciosos recuerdos de los abuelos...
Está claro que tú tigre ha sido adueñado por los nietos pequeños.
Te quiero mucho mamá!!!

Militos dijo...

Querida Gosspi, siempre es una alegría verte por aquí, lo sabes.
Un beso enorme.

Militos dijo...


Querida Magdalena, gracias por tu comentario.
Una cosa son las diferencias y otra las personas, el respeto y la comprensión une y no separa.
Si yo te contara las diferencias entre mi familia...,jajaja.
que te quede claro que siempre serás bienvenida a este blog y a todo lo mío.
Besos y muchas gracias.

Militos dijo...


Ay Raquel, no hay que ponerse triste, fíjate que esto lo escribí en el 2008, han pasado nueve años y seguimos aquí, gracias a Dios.

Me alegra tanto, hija, verte por el blog como hacías antes tantas veces..., verte aquí es una buena noticia. Sólo te falta retomar tu blog, el que tanto gustaba a Arcendo... ¿recuerdas?.
Muchos besitos, guapa

Rosa dijo...

Ay, cuánta ternura, qué preciosidad todo.

Besiños del alma, mi querida Militos.

Militos dijo...



Rosa de mi vida, muchas gracias.

Besiños ya navideños.

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