miércoles, 19 de septiembre de 2018

FELIZ CUMPLEAÑOS, jULIO

 

Para felicitar al compañero de mi vida matrimonial, en su 84 cumpleaños, reproduzco este post escrito en mi blog Noray en el año 2009

MARIDO RIESGO




Ahora que Julio está a la espera de una operación de corazón, he vuelto a recordar cómo el inicio de nuestro matrimonio ya fue de riesgo. hay personas que lo llevan encima como si de una mochila se tratase. Así es mi marido,un marido riesgo o un riesgo de marido, el de siempre, el que tengo y el que tuve. Este hecho que puede parecer insólito por los vientos que corren, es algo inherente al matrimonio en su esencia natural, otra cosa es que los interesados quieran vivirlo como se debe vivir. santamente constituído.

Un mes antes de dar a luz a mi primera hija decidimos que viniera a Madrid, desde San Fernando (Cádiz) donde vivíamos por destino de Julio, para dar a luz y de paso examinarme de algunas asignaturas de la carrera, entre ellas la "Hacienda Pública", con el catedrático Enrique Fuentes Quintana, cuyo avatar ya relaté en un post anterior.

Cuando ya se aproximaba el parto, Julio quiso pasar un fin de semana conmigo. Por entonces los militares no podían abandonar sus destinos sin una autorización expresa, algo que se saltó a la torera. Quiso aprovechar el viaje en coche, tampoco autorizado, de tres alumnos de la milicia universitaria que la cumplian en el Tercio Sur. A la altura de Andujar tuvieron un accidente mortal, el conductor falleció, quien iba en el asiento de al lado se rompió una pierna porque, previsoramente, al ver que un camión se les abalanzaba sin remedio, se tiró del coche en marcha. En los asientos traseros, el de la derecha únicamente tuvo el percance de su nariz rota, pero Julio, con la cabeza apoyada en el quicio de la ventanilla y plácidamente dormido,recibió un tremendo impacto que pudo ser mortal.

Nunca conocí al detalle los pormenores del accidente, ya que, por la cercanía del parto, su familia y la mía decidieron ocultármelo. Incomprensiblemente lo consiguieron durante muchos días. Estuvo hospitalizado cerca del Santuario de Santa María de la Cabeza, con un coma del que no despertó hasta pasados diez días. Recibió la Extremaunción por la gravedad prevista. Su familia, mi padre y mi hermano mayor se trasladaron a Andujar y yo de manera absurda permanecí ignorándolo todo, convenciéndome a mi misma de que no había podido venir a estar conmigo por algun imprevisto. Al no haberse inventado el teléfono móvil y carecer la mayoría de las viviendas de San Fernando de telefonía fija, me lo creí porque quise creerlo, sin extrañarme la ausencia total de noticias suyas.
Sí recuerdo, que me hizo intuir algo raro la invitación de mi cuñada Mary Pili para que fuera con ella y con su amigo Raimundo al cine. les comenté lo nerviosa e inquieta que me encontraba. Raimundo me preguntó: ¿No sabes a qué se debe? Respondí que no, pero que suponía debía ser por lo avanzado del embarazo. Ahora me doy cuenta que su pregunta era por si mi subsconciente sospechaba algo del accidente.

No tengo ni idea de los días que transcurrieron viviendo en ese engaño. Una tarde no pude más y dije que pensaba llamar al cuartel de San Fernando, Tercio Sur, para enterarme de si pasaba algo con Julio. ¡Qué casualidad! a los diez minutos de hacer esa declaración, sonó el teléfono y escuché la voz de mi esperado marido. Intentó hacerme creer que no ocurría nada con unas razones tan simples que no me convencían, mas todo se aclaró cuando le escuché decir con voz baja: "Gracias hermana". Ya no le quedó otra alternativa que contarme lo ocurrido, pues yo sabía que aquel hermana tenía que referirse a alguna monja.

Acababan de trasladarle al hospital de San Carlos (San Fernando) Enterada del peligro sufrido lloré y lloré. En parte me sentía culpable por haber venido a Madrid para examinarme y dar a luz, al mismo tiempo que me dominaba una tremenda rebeldía contra todos los que me lo habían ocultado, incluido Julio que al fin y al cabo era la única víctima. Mi sensación era extraña, como si me hubieran hurtado el derecho a sufrir con él, como si todos los que estuvieron a su lado en los peores momentos hubiesen usurpado mi sitio. Siempre fui una persona fuerte y nunca las desgracias ni los problemas influyeron en mi estado físico. la prueba es que las contrariedades lo único que alteran es mi equilibrio kilo/calórico, traduciéndose en aumento de peso, como quien dice: cuanto más gordo es el problema, más kilos acumulo. Les reconocía su buena voluntad al mismo tiempo que me indignaba que decidieran en mi lugar.
 
 Aquella oportuna llamada de Julio se debió a que al escuchar mi decisión de llamar al cuartel, Julia, la imprecindible y querida empleada que llevaba años con nosotros, bajó corriendo a la portería para llamar al hospital y que Julio se pudsiera en contacto conmigo.
De esa manera me enteré de lo cerca que estuve de ser una joven viuda.

Más adelante, por su carrera, tuve que pasar algunos sobresaltos parecidos, pero ya nadie volvió a quitarme ese derecho a sufrir por el marido.


Al insurrecto que se tomo la licencia de abandonar sin permiso su lugar de destino, cuando le dieron el alta en el Hospital de Marina, le concedieron un mes para reponerse que pasamos en casa de mis padres, por lo que pudo asistir al nacimiento de nuestra hija Begoña.


La llegada de Begoña fue un auténtico sonar de trompetas, como correspondía a la primera hija, la primera nieta, la primera sobrina... Cada tarde en la sobremesa, su padrino, mi hermano Goyo, decía: "anda saca al mono, ¡pobrecita mía! para distraernos". Trasladaba al comedor su cuna vestida de cuadritos azules porque, sin el adelanto de las ecografías reveladoras del sexo de las criaturas, cualquiera se arriesgaba en aquellos tiempos a vestirla de rosa.
 
 Allí era la contemplación universal de la recien llegada a este mundo, cada uno por turnos, dejábamos que agarrara con su manita alguno de nuestros dedos. ¡Era tan buena! sólo lloraba por las noches, con gran nerviosismo de su padre que se hallaba en plena recuperación. Esto nos decidió a pasarla de madrugada al salón de la casa de O'Donnell, unica habitación disponible.

Mi madre, Baita, desde que Begoña comenzó a parlotear, se llevó el gran disgusto cuando lo descubrió porque semejante atropello no coincidía para nada con sus parámetros.
 Como siempre yo, entre dos aguas, capeaba el temporal de la mejor manera posible, ya que julio para recuperarse necesitaba dormir tranquilo. También eran notables sus enfados cuando sorprendía al padre de la bebé limpiándole sus caquitas. Segun mi madre, su hija estaba faltando a sus deberes de esposa y madre por no saber vencer el repelús que aquello le ocasionaba. Hoy me pregunto: ¿Tendría razón o no? De todas formas aquel trauma tuve que superarlo sobre la marcha, en cuanto regresamos a San Fernando y Julio se reincorporó a su destino en el Tercio Sur.


 

8 comentarios:

Maite Lorenzo dijo...

Querida Militos,
Cuánto tiempo!! Felicita a Julio y espero que su operación salga muy bien, y se restablezca lo antes posible.
¡Vaya experiencia!
Muchos besos y me alegro de leerte

Rosa dijo...

¡Holaaaaaa!!!

Qué alegría verte.
Mi querida Militos, estaba preocupada, te dejé un correo, pero ya veo que llegaste a Madrid.
Muchas felicidades a Julio y a ti, toda una vida juntos.
Y lo que nos cuentas es precioso, aun en lo difícil de la situación, todo se resolvió felizmente.
Querida Militos, te escribiré.

¡Muchas felicidades, querido matrimonio!
Muchos besiños alegres por 'verte' de nuevo, querida amiga.

Rosa dijo...

Con tu permiso, guardo la foto.

¡Qué guapas!!!

Belen Cruces Alvarez dijo...

Militos!!! Qué fuerte eres!! Solo tú lo sabías por aquel entonces, y tienes rszon, yo también me hubiese enfadado mucho. Dios os premió con diez hijos preciosos y todos han podido comprobar vuestra gran fortaleza. Un abrazo inmenso, me ha encantado tu relato

Unknown dijo...

Hola MIli...pues muchisimas felicidades a tu Esposo!! que es una alegria estar tdavia juntos y bendiciendo...un baluarte para todos los que te leemos!!...disfruto siempre que te visito. un beso preciosa

Rosa dijo...

Mi querida Militos, ¡feliz mes de octubre!
Feliz mes del Santo Rosario.

Besiños y besiños ...

Rosa dijo...

Mi querida Militos: ¡Feliz día de nuestra Señora del Pilar!!!

Besiños, querida amiga.

Rosa dijo...

Besiños del alma.

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