jueves, 11 de diciembre de 2008

MUJERES DE LA HISTORIA DE ESPAÑA


Hay una mujer en la historia de España cuyo nombre es conocido, pero de la que se ignora su propia vida. Probablemente los gallegos de la blogosfera me dirán lo equivocada que estoy y lo más seguro es que tengan razón.

Tal vez fue una vida corriente, anodina, sin embargo, cuando llegó la hora de la hazaña supo realizarla con toda la fuerza y el coraje de las bravas mujeres españolas. Su nombre me llegó hace años cuando aún vivía en Ferrol y visitábamos con frecuencia La Coruña, pasando sin remedio por su preciosa plaza llamada de María Pita. Por entonces, carecía de la curiosidad que ahora me lleva a preguntar e indagar por personas y cosas que no conozco, pero que sé han sobresalido o sobresalen de la mediocridad en la que la mayoría de los mortales nos vemos sumergidos.



MARÍA PITA
María Pita pertenece al siglo XVI. Su verdadero nombre era: María Mayor Fernández de la Cámara y Pita, pero no tardó en ser conocida por su último apellido. Su nacimiento se desconoce con exactitud aunque sí el año y el lugar , en La Coruña año 1556. De la misma forma hay pocos datos de su vida y los que han llegado a su biografía proceden de los muchos procesos jurídicos que tuvo que enfrentar por cuestiones de herencia.
Sus padres poseían una tienda en la que ella colaboró en cuanto tuvo edad suficiente para ello. En el año 1581 contrajo matrimonio con Juan Alonso de Rois y de esta unión nació una hija llamada María. Cuatro años, más tarde, en 1585, fallece su esposo y no tarda en contraer nuevo matrimonio con Gregorio de Rocamonde quien igualmente que su primer marido era carnicero de profesión.

Se trata de una mujer completamente enraizada en la clase popular, sin destacar ni brillar por nada ajeno a su posición social, por lo que no parecía hubiera motivos que hicieran sospecharla digna de pasar a la historia como heroína.


GESTA HEROICA


En el año 1589, Sir Francis Drake, corsario de la Marina Inglesa que se dirige a Lisboa, desembarca en la playa de Santa María de Oza y decide asediar Coruña, en represalia por haber apoyado a la Armada Invencible que Felipe II envío contra los ingleses. Se inicia una lucha cruenta y feroz durante tres años. Los coruñeses se refugian entre los muros de la Ciudad Vieja. Intervienen en la lucha todos los habitantes, tanto hombres, mujeres y niños; utilizando toda clase de objetos, colchones, mantas… para taponar los boquetes que los ingleses abren en las murallas, Son numerosos los muertos y heridos ocasionados por el enemigo en la ciudad. Nadie espera ya la victoria y comienzan a replegarse.


En la batalla muere el segundo marido de María Pita y es entonces cuando el genio y el coraje de esta brava mujer la mueve a encabezar una dura pelea contra los ingleses. Alecciona al resto de sus paisanos que se encontraban completamente abatidos y dicen que con la pica que pertenecía a su marido, se enfrenta con valentía al alférez inglés que portaba la bandera. María se apodera de la bandera y todos la siguen enardecidos, consiguiendo batir en retirada a los ingleses.



Su hazaña pasa inadvertida en la Corte y se ve obligada a viajar varias veces a ella para que le sea reconocida y solicitar alguna recompensa por sus servicios. Por su insistencia consiguió algunos beneficios reales, siendo reconocida con el grado de alférez y obtener la pensión correspondiente.

Alrededor del año 1590 vuelve a contraer matrimonio con el capitán Alonso de Arratia. Era este un contramaestre de navío que llegó a Galicia procedente de Sanlúcar de Barrameda, con un cargamento de madera y municiones para los barcos de la Armada que se encontraban en Ferrol. María da a luz otra hija de este matrimonio llamada Francisca. Sin duda Dios la prueba en este terreno matrimonial pues al poco tiempo fallece también su tercer marido.
Esta aguerrida mujer no cesa en su empeño de ser feliz, no quiere vivir sola y vuelve a caer en la tentación de unas cuartas nupcias. Esta vez el elegido es un escudero de la Real Audiencia de Galicia, Gil de Figueroa. Con él tiene dos hijos, Juan y Francisco. A la muerte de su cuarto marido hereda la condición de hidalga por lo que se ve metida en grandes litigios, llegando a tener hasta 35 procesos judiciales abiertos. Numerosas calumnias y hasta una acusación de asesinato por la que fue desterrada de su ciudad.


Todo esto hizo que su imagen se viera empalidecida y no se la reconociera, en vida, como la gran heroína que fue en su lucha contra el corsario Drake
Sin embargo a su muerte, enterrada en el convento de Santo Domingo, junto a sus esposos, la casa donde había vivido se transformó en museo.

El Museo se encuentra en la calle Herrerías Nº28 y en el se puede hallar la verdadera actuación de esta mujer en aquella batalla, así como el entorno histórico de la época y circunstancias que provocaron aquel ataque.
En la plaza coruñesa que lleva su nombre, María Pita, se encuentra el monumento de bronce levantado en su honor, obra de Castiñejas.

8 comentarios:

ARCENDO dijo...

Me vas a dejar atras en esto de las sagas. Como siempre excelente y completísima referencia. Demostración palpable que las féminas españolas si que "pitan".
Pdta. Sigo echando en falta a mi Catalina aragonesa....
Besotes.

Militos dijo...

Gracias Arcenndo. Nunca podré dejarte atras en nada, no seas modesto.
La de Aragón la traeré cuando me encuentre en plan de ataque, de momento sólo estoy resistiendo.
Besitos

Caballero ZP dijo...

Aunque si conocía parte de la historia, no conocía todos los detalles que tan bien nos has narrado. Sin duda toda una mujer.
Saludos

Militos dijo...

cABALLEROZP: ¡vAYA GALLEGA!
uN ABRAZO

Legionarius dijo...

Conocía la historia de la guerra (no el resto), y me enseñaron la Plaza de María Pita cuando fui a ver a mis padres a La Coruña en vacaciones ya que mi padre estuvo destinado allí.
Siempre me ha gustado leer sobre la historia de España.

Un saludo español...

Militos dijo...

Claro legionarius es que luego María Pita llevó una vida normal. Bueno no normal del todo, cuatro maridos, 35 procesos judiciales...en fin que debió luchar en otra clase de peleas.
Saludos

Terly dijo...

No cabe duda de que era una auténtica guerrilera. Quitarle la bandera al alferez inglés, hacer batir en retirada a los ingleses, y haber sobrevivido a cuatro maridos, denota que debió ser de armas tomar y nunca mejor dicho. ¡QUE VIVA LA MUJER ESPAÑOLA!...
(y la italiana)
Un beso.

Militos dijo...

Las italianas tampoco son mancas, Terly. No sé que es más difícil si desbanderar al inglés o soportar a cuatro maridos, claro que no se sabe de qué murieron, sólo el que cayó a manos inglesas.
Un beso

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