lunes, 1 de diciembre de 2008

LA U,O,E., A VISTA DE CÓNYUGE_1ª PARTE

Desfile por la calles de San Fernando (Cádiz)

Ante la noticia de que la Ministra de Defensa ha tomado la decisión de enviar la fragata Victoria a combatir a los piratas de Somalia, con la Unidad de Operaciones Especiales de Infanteria de Marina embarcada en ella, me dije a mi misma: ¡esta es la mía!. Ahora voy a hablar yo que tan calladita me he mantenido durante cuarenta y dos años.
Y hablo, vaya si hablo. Puede que lo tenga que hacer en dos post para no aburrir al personal con la extensión de todo lo que tengo que contar.

Uno de los tópicos más frecuentes es el de "Parece que fue ayer", pero en este caso es que FUE AYER.

Los veranos en San Fernando (Cádiz) eran un grato privilegio. Prácticamente la vida familiar se desarrollaba en la playa. El Tercio Sur, hoy Tercio de Armada, instalaba todos los años una caseta de rayas rojas y blancas, más tarde el rojo se sustituyó por el verde, para los oficiales y sus familias. Por aquellos años Torregorda, así se llamaba la playa propiedad de la Marina donde también se encontraba el polígono de tiro Janer, era un pequeño hervidero de niños pequeños pertenecientes a pocas familias. Aparecíamos en ella a la hora del almuerzo que realizábamos en un espacio entoldado, situado en lo alto del malecón, donde éramos atendidos, a módico precio, por un contratado que servía unas suculentas comidas sencillas y veraniegas. Y nos despedíamos del mar, niños cenados y duchados, al anochecer cuando el sol desaparecía por el horizonte y mi madre exclamaba indefectiblemente un día y otro: "Puestas de sol como éstas en ningun sitio", habiendo nacido ella en la Bahía de Santander.

Terminado el almuerzo, niños y mayores, nos adentrábamos en el agua sin guardar el tiempo de digestión requerido. Nunca hubo percance alguno en ese sentido en ninguno de nosotros.
Al primer baño se sucedían nuestras marchas a lo largo de la playa hasta Puerta Tierra, casi en la unión con el mismo Cádiz, para realizar todos allí las tablas de gimnasia, a las que se unían tíos, amigos y abuela que todos los veranos pasaban algunos días con nosotros.


Una de las pequeñas muestras que aun conservo





Agotados del esfuerzo atletico, los pequeños caían rendidos en la arena finísima de la playa y yo les dejaba retozar a su antojo. Era ese el único momento de esparcimiento y conversación para la unidad familiar. Momento que, un 30 0 31 de agosto de hace cuarenta y dos años, el cabeza de familia aprovechó para hacerme una extremecedora confidencia. A penas hacía dos meses de su regreso de jaca, donde había realizado, durante nueve, el CURSO DE GUERRILLEROS familiarmente conocido por BOINAS VERDES y oficialmente como CURSO de MANDOS DE UNIDADES DE OPERACIONES ESPECIALES. Era el décimo que se realizaba para el Ejército de Tierra y el primero para Oficiales de la Armada, al que sólo se presentaron dos tras superar unas pruebas muy selectivas.No pude acompañarle a dicho curso por necesidades de mi servicio al hogar y a los hijos. Tres ya en tierra y el cuarto en avanzado estado de salida. Las condiciones en la Jaca de entonces no eran propicias para establecer en ella una familia.


En aquellos agotadores nueve meses, agotadores para él por las pruebas y los ejercicios a que se les sometía y duros para mí por la separación, el nuevo embarazo y los tres niños con las exigencias propias de cada uno, a las que tenía que dar cobijo en esa doble función de padre y madre , cuidado materno y autoridad paterna. Los dos envueltos en grandes dósis de cariño y paciencia.


El curso constaba de diversas fases: Topografía, Supervivencia (no quiero detallar a lo que eran sometidos, en cuanto alimentos, por no herir la sensibilidad estomacal de los lectores) Tiro, Combate cuerpo a Cuerpo, Artes Marciales, Información y Guerrillas, Buceo y Paracaidismo.


Únicamnete pudimos pasar juntos las vacaciones de Navidad y una semana en Alcantarilla cuando Julio, en la fase de Paracaidismo realizaría su primer salto. Ahí sí tenía que estar yo presente, costase lo que costase. Pasando por Madrid confíe a mi madre la mayor de los tres, Begoña y con los otros dos, María y Julio, que no había cumplido aun los dos años, nos instalamos en una pensión del pueblo. Precisamente se encontraba en ella Juan Ortuño del Ejército de Tierra y su mujer. Más tarde sería él Teniente General al mando de las tropas españolas en la OTAN.

Al llegar el día D y la hora H programados para dicho salto y cuando ya nos dirigíamos al terreno donde descenderían de los aviones, Julito, niño precioso de cabellos albinos, tranquilo, pacífico , lo que se dice en todo opuesto a sus hermanas. Tanto es así que, en mi incultura materna, pensaba que los dos remolinos que tenía por hijas era lo normal y quedé preocupada con la llegada del tercero por su acendrado pacifismo. Agobiado traía al pediatra con mis inquietudes de si tendría alguna deficiencia notoria. Inquietud que se fue solucionando con la llegada del resto. Julito en el momento más crucial de la vida de su padre decide evacuar sus necesidades intestinales , de forma escandalosa y terriblemente olorosa, en aquellos horrendos pañales de felpa que nada empapaban ni absorbían. Instante dramático aquel. Su padre en plena efervescencia nerviosa por el anhelado y temido salto, el niño llorando y yo también. La mujer de Ortuño dispuesta a perderse el salto de su marido para ayudarme en la tarea higiénica, Algo que por supuesto, no podía consentir. No recuerdo los minutos que faltarían para la hazaña de mi marido , pero debían ser mínimos. Julio me aconpañó a los aseos y le obligué a abandonarnos para que se incorporase a sus compañeros que ya se encontraban embarcando en el avión.

Como los hados del destino debían tener ya previsto, perdí ese momento estelar del que meses más tarde sería el fundador de la Unidad de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina. Eso sí, el salto fue de película, segun me contaron. Clavadito en el punto fijo y de pie, como él se había programado así mismo. Precisión que siguió fomentando a lo largo de los ventiseis años que estuvo revalidando esa especialidad de paracaidismo. ¿Suponía algo que la columna sufriese consecuencias negativas? ¿Suponía algo que, pasados los años tuviera que someterse a una durísima operación de una fractura en el pie nunca antes detectada? Nada, como en otras muchas ocasiones, nada era comparable a la consecución de sus objetivos. Y la secuencia del salto, como si el episodio de mi pequeño no hubiera sucedido, llegué a contemplarla a la perfección, a través de su intenso relato, pleno de sensaciones, precisión, sentimientos y temores... Porque sí, la emoción de un salto en paracaidas no sería completa si no llevase también aparejada esa otra del ineludible temor.

Esta foto ha dado la vuelta al mundo en ochenta revistas del tema militar.


CONTINUARÁ

ADVERTENCIA: esta historia no es para mayor gloria de la UOE y su fundador, sino para que os solidaricéis conmigo y con todas las mujeres de Boinas Verdes, pasadas, presentes y futuras, en especial las primeras que tuvieron que soportar el germen de la que hoy es la Unidad más prestigiosa de la Armada



15 comentarios:

Terly dijo...

Muy interesante tu relato, Militos y como siempre expresado de forma tan amena y sencilla que parece que estás participando de él.
Bravo por Julio y su salto pero también un bravo sonoro por Julito que no quiso pasar inapercibido en un día tan importante para su padre, diciendo "aquí estoy yo también" y vamos a compartir la atención de los presentes.
Espero con interés la segunda parte.
Un beso.

Juliana dijo...

Militos, me gustó mucho tu relato y también la foto de tu esposo ¿ ES ËL VERDAD? ¡ muy buen mozo ! Yo presencié muchas veces paracaidismo porqe tenía una amiga que el novio era paracaidista y sé lo emocionantes que son los saltos
y las extraordinarias figuras que forman en el aire. Presenciarlos te deja sin respiracón.
un beso: Juliana

ARCENDO dijo...

Completamente solidario con tu causa. Como dice Terly, además de interesante, se te hace ameno. Lo que tu vives tan intensamente, lo haces revivir a tus lectores de forma muy palpable...casi que estamos allí presenciando el salto del bravo guerrero. Una gran historia, de nuestra gloriosa Armada. Felicidades al militar, y a su sufrida y valiente esposa.
Besos.

Guerrera de la LUZ dijo...

Ooooooohhhhhhhhhhhhhhh MILITOS¡¡¡¡

Vaya compañero de vida te ha dado el Señor, me he quedado boquiabierta, vaya maridazo. No te merecías menos desde luego.

Se consiguen así en Cádiz???? mira que me vuelvo ehhh

Qué buen relato, gracias x compartirlo.

Muchos besos.

Guerrera de la LUZ dijo...

Se me olvidaba comentar el FARDE del traje de baño que nos llevas, que ya te lo vi el otro día en una foto y te lo quise decir, luego tb se me olvidó. Me encanta, es super sexy :P

Caballero ZP dijo...

Militos que gran idea y que buen regalo para estas navidades el cedernos un poco de tu historia.
Esperaremos expectantes más capítulos.
Saludos

Militos dijo...

Caballerozp, me alegro que te guste,¡tenía tantas ganas de desquitarme!. Un abrazo

Guerrera: si es mi maridete, pero hace 42 años ¿eh?, bueno la verdad es que ahora tampoco está mal. Y no fue en Cádiz, yo lo encontré en las calles de Madrid, cuando era una colegiala y te podías fiar de lo que encontrabas en plena calle.
Gracias por lo del bañador
Besitos

Militos dijo...

Juliana: me alegro que te guste mi relato. La verdad es que lo que más me gusta escribir son las cosas que he vivido o sigo viviendo.
El mozo es mi marido desde hace 48 años.
Un abrazo

Militos dijo...

Terly: gracias de parte de mi Julito, tú si que le has comprendido. Ahora es un médico hecho y derecho, muy derecho gracias a Dios y a la Universidad de Navarra.
Un beso

Arcendo: Y tú me comprendes a mí.Gracias, espero que te siga gustando lo que queda, seguro que sí porque nuestros gustos siempre han coincidido bastante.
Un beso querido amigo.

Julio dijo...

Me reservo para el final,intrépida guerrillera.Un beso,cielo.

ARCENDO dijo...

En espera (ansiosa) de esta segunda entrega que promete ser genial, paso a tu blog para invitarte:
UNETE A LA CAMPAÑA:http://arcendo.blogspot.com/2008/12/unete-nos-afecta-todos.html
Besos.

blumun dijo...

Querida Militos, que bien escribes:)
Y que guapo el de la foto. Con tus vivencias tienes para dos libros, por lo menos.
Besos.

Militos dijo...

Blumun: el de la foto es mi Boina Verde, pero ya me estoy picando¡A que saco yo mi mejor foto! entonces flipareis.
besitos, guapa

Arcendo: la segunda parte esta noche. Voy a ver tu campaña.
Un beso

CHARLIE dijo...

En la televisión a ésto creo que le llamarían "el día después" o "lo que el ojo no ve" creo. La verdadera historia secreta tras los históricos hechos de Armas de los Boinas Verdes de la Infantería de Marina.

Una de las mayores pruebas que puede pasar una mujer en su vida es casarse con un Boina Verde, lo digo yo que lo sé bién....y como tal siempre Gracias Milito y Eva por lo que me toca.

Por cierto y aunque no conocía la historia muchos años después los Comandos de la Infantería de Marina al saltar en paracaidas, eso si ahora ya con menos público, seguimos cayendo de pie al menos en mis tiempos, je, je, je...

SABER VENCER, SABER MORIR Siempre

Militos dijo...

¡Un Boina verde se ha colado en mi blog!. Gracias Charlie, por tu aportación.
besos para tí y Eva

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...