martes, 17 de febrero de 2015

MARTES CON ARCENDO, PREPARANDO LA CUARESMA

Alegres también en Cuaresma

martes, 24 de febrero de 2009


TIEMPO DE ALEGRIA.

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En su definición etimológica, la palabra Cuaresma, viene de la expresión latina “quadragesima”, y señala el cuadragésimo día antes de la Pascua.
Para los cristianos, señala un período principalmente de preparación para esa fiesta pascual que culminará con el domingo de Resurrección, una de las fechas claves de nuestro calendario litúrgico.
Y es precisamente mañana, Miércoles, 25 de febrero cuando este año tiene su comienzo ese período. Como es tradicional, el inicio se señala simbólicamente con la imposición de la ceniza.
En este tiempo, la Iglesia como Madre, nos recuerda la necesidad de cambio constante, de conversión diaria, para que antes de que sea tarde, rectifiquemos lo que haya que mejorar en nuestras vidas.
Pero esos cambios, exigen esfuerzo, exigen incluso lucha, lucha contra el mal personal, contra cualquier forma de egoísmo, una lucha incesante e ineludible que todo discípulo del Maestro, está llamado a sostener.
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Sin embargo, la lucha no es fácil y la Iglesia nos recuerda hoy, la condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte, acompañando el ritual de la ceniza con unas inquietantes palabras del Libro del Génesis: "Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás" (Gén 3,19).
La ceniza, del latín “cinis”, es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas; de ahí su sentido simbólico de muerte, de caducidad; pero también de purificación y cambio. La Cuaresma empieza con la ceniza, sí, pero termina con agua y luz. Algo debe quemarse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar al nacimiento de otra Vida; y no conviene olvidar que todo nacimiento, conlleva sacrificio incluso hasta el dolor.
.¿Pero, es necesario ese cambio? Hoy más que nunca, sí. Y la Iglesia, también a través de la ceniza nos lo recuerda.
Porque estamos cegados, porque el polvo de la tierra nos tiene cegados, tenemos polvo en los ojos y en el alma. Polvo son las riquezas, polvo son los honores, polvo son los placeres, polvo enceguecedor que nos impide ver.
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Por lo tanto sí, es tiempo de purificación, pero durante este tiempo no estamos solos, contamos con una serie de medios concretos que la Iglesia nos propone para alcanzarla, principalmente, la penitencia, la oración y el sacrificio.
.Desde siempre la Iglesia La Iglesia ha recomendado y sigue recomendando la práctica de la confesión frecuente. Sin este medio de santificación personal, resulta muy difícil —por no decir imposible— mantener un alto nivel de vida cristiana y por lo tanto de purificación personal, por eso en este tiempo, este medio, esta arma, se debe utilizar con esfuerzo redoblado.
También es imprescindible, la renuncia, en las circunstancias ordinarias de nuestra vida, porque así mismo, constituyen un medio concreto para vivir el espíritu de Cuaresma. Porque no olvidemos que estamos luchando por cambiar y la facilidad adormece el ideal. Le alienta, en cambio, él estimulo de la vida dura que nos hace adivinar lo profundo del deber cumplido, las responsabilidades que hay que afrontar, y la gran misión digna de nosotros. Lo demás no cuenta.
Es en esta hora en que hay que rechazar y hundir lo más entrañable de nuestro ser y alzar el amor por encima del corazón, y, por lo tanto, cuando todo es renuncia, entonces es cuando también comienza a ser completo y puro el sacrificio.
Porque, no olvidemos nunca que La palabra sacrificio “sacrum-facere” significa "hacer sagrado". Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta hacer en la vida. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos también haciendo sacrificio, y por tanto estamos también luchando como debemos.
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Pero volvamos a la ceniza, esa ceniza didáctica y necesaria. Cada vez que oigo aquel “Polvo eres…”, estas palabras siempre me recuerdan a otras también de origen látino: “Memento mori”, recuerda que has de morir.
Esta otra frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Roma antigua. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él, un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia.
Este “Memento mori”, al igual que aquellas “Pulvis eris et in pulverem reverteris”, son dos frases que casi nos enseñan lo mismo, pero la Iglesia, Madre, ansiosa por sanarnos, Esposa de Cristo, da a “su frase” un valor añadido. Y es precisamente este Miércoles de ceniza cuando se hace patente.
La Iglesia, hoy nos echará este día un puñado de polvo a la cara, y a imitación de su Divino Maestro dirá a los pobres ciegos: "Con lo mismo que te enfermó, yo te sano”. Pero no con lo mismo: porque el polvo solo, el polvo de la tierra, no sirve para sanar, sino para enfermar más, si no se le mezcla la saliva de Dios, es decir, con la palabra de Dios, que es Dios mismo.
.Sin embargo ya no oímos sus Palabras, nuestros oídos están huecos, Los hombres están extenuados por el agobio y la angustia o porque sus almas han dejado secar sobre ellas el beso de Dios. Las miradas están llenas de rencores, que aumentan mas y más ante los deseos nunca satisfechos.
Por eso es tiempo de cambio, es tiempo de lucha, pero no olvidemos que solo se alcanza la meta con esfuerzo y que los santos y los héroes lo fueron porque supieron sufrir. Ese es el precio de la vida.
.Así pues, para esta cuaresma, mi deseo es que tengamos la alegría de ser útiles. Alegría de dominar lo que podría empequeñecernos. Alegría de actuar y de entregarse. Alegría de amar todo lo que vibra, espíritu o materia, porque todo, engarzado en una vida recta, eleva y aligera en lugar de pesar sobre nosotros. Ese es el Camino y no ese cortejo polvoriento de almas perdidas que hoy recorre este triste mundo sin paz.
 
 
 
 

2 comentarios:

Rosa dijo...

Toda una lección, no falta detalle. Gracias, Militos, no lo había leído.

Llego tarde, he estado haciendo limpieza en casa, pero no me lo pierdo, es precioso.

Besiños, querida amiga. ¡Buena Cuaresma!

Maria del Rayo dijo...

Gracias Mili!!

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