martes, 10 de enero de 2017

MARTES CON ARCENDO, DAR LA CARA

miércoles, 13 de abril de 2011

SALIENDO DE LA CATACUMBA…. ¡CON DESCARO!

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Ya barruntan la explosión de fé de la Semana Santa y la ofensiva contraria, no cesa.
Se aproxima la beatificación de Juan Pablo II y los insultos, no paran.
Se acercan las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid, y la agresión es bestial.
 
Pero esto, ya no es cuestión de un día determinado, ni de un evento en concreto; la batalla ancestral sigue su curso y ahora por fin, se han quitado las caretas y además los tenemos enfrente…
 
La Iglesia que ilumina es la Iglesia que arde”, ¡Vaya imaginación!
Arderéis como en el 36¿Progresismo o involución?
Sacad los rosarios, de nuestros ovarios" ¡Derroche de buen gusto!
Procesiones ateas, profanaciones varias, insultantes obras de teatro, amenazas indiscriminadas, ¿Pacifismo?, ¿tolerancia?...
Esto es lo que un desgobierno incompetente, inútil e irresponsable, ha propiciado…, la reapertura de las viejas heridas, la vuelta de los fantasmas…., el regreso de todos los dragones…
El último agravio, además tiene caché, viene de la boca del rector “magnificus” de la Carlos III, D. Gregorio Peces Barba. Esta es parte de su última soflama, vertida en el diario El País: “Cuanto más se les consiente y se les soporta (a los católicos), peor responden. Sólo entienden del palo
La verdad es que nada extraña ya de don Gregorio, que es, dicen los que saben, gran maestre de la orden del mandilete; lo que sorprende es que un “estado de derecho”, consienta impávido unas declaraciones, que son a todas luces, una apología directa a la violencia…. : “solo entienden el palo”….; pero así de maltrecha han dejado ya esta democracia.
Así que vamos a más, por eso... no nos podemos ni callar, ni consentir.
Efectivamente no son buenos tiempos para la fé, la apostasía es grande, pero Dios no abandona nunca y en épocas como esta, es donde se forjan los héroes cotidianos.
Que nadie lo dude, El tiempo de persecución ha comenzado e irá en aumento, pero no faltará la Gracia de DIOS para soportar y hacer frente con dignidad a todo lo que pueda venir. Por eso, debemos de repetirnos una y otra vez, aquellas, ya casi proféticas palabras del Papa Juan Pablo: "¡No tengáis miedo!"
Quiero en este caso, y basándome, precisamente en esas mismas palabras de aliento y valentía de nuestro Papa santo, animarme y animar a todos, en este crudo tiempo, a testimoniar el Evangelio, ya de forma radical.
Ellos no se esconden, muchos dicen que salen del armario, salen y se enorgullecen de sus pecados y pretenden que nosotros vivamos con la nariz tapada y la boca silenciada, aguantando todas sus basuras.
¡Ya está bien!: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”, dice el Señor.
 
Por eso.., si ellos salen del armario, nosotros saldremos de las catacumbas, de los templos y de nuestras casas, a proclamar la Verdad y la Vida.
Hemos de sacudirnos los miedos y todos los respetos humanos; todos esos complejos disfrazados de prudencia son cobardía… ¡este es el tiempo en el que hay que coger al toro, por los mismísimos cuernos! Hay que echar el resto.
Como otras veces, de momento no se nos piden grandes hazañas. Probablemente ahora, solo se trate de gestos. Pero todos son importantes, no debemos despreciar ninguno:
Una sonrisa, una palabra amable, una ayuda inesperada a quien lo necesite en un momento puntual, un sacrificio invisible que favorezca al otro, un consuelo a quien lo precise….; y todo eso…, acompañado además con algo que nos identifique:
Una Cruz colgada en nuestro pecho, Un rosario bien visible en nuestra mano, una imagen de Nuestra Señora en el móvil o en el tapiz de nuestro ordenador; eso y además si después se tercia…, unas breves pero efectivas palabras: “esto lo hago porque te quiero, porque soy Católico y por amor a Dios”… ¡Sin reparos, ni mandangas!
 
Se trata, desde luego en primer lugar, de intentar una vida intachable, a pesar de nuestras humanas debilidades; que los demás noten, no nuestra perfección (que no es posible), pero sí, nuestra lucha, ¡Nuestra coherencia!
Se trata también de rezar y sobretodo de frecuentar los Sacramentos.
Y luego…, se trata de actuar,  ¡Es tiempo de dar la cara!, Ellos lo hacen, ¿Por qué nosotros, no?
 
La omisión de este deber, es pecado contra la caridad misma, contra el amor. En este momento de nuestra historia, general y particular, tenemos una obligación ineludible e inaplazable: Decir al mundo, que existe algo más, que el ruido y la fugacidad. Que existe la esperanza. Que la alegría, que no abandona, que no decepciona, es posible.

 
A veces nos puede dar la sensación de estar caminando en medio de fango, de montones de excrementos, de cadáveres, de ausencia total de felicidad externa... Es difícil, andar así…, pero una vez más oímos el eco del Papa santo: ¡No tengáis miedo!..., y retomamos el camino del deber, de la misión encomendada.
Tenemos la certeza de la victoria, la resurrección, la nuestra y la de los demás, es un hecho cierto, y nuestra misión es contarlo y hacerlo ya…, antes de que acabe todo. ¡El tiempo urge!, por eso ya no es hora de complejos. ¡Dios y Audacia, la eternidad espera!
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2 comentarios:

Rosa dijo...

Sí, y es sí.
Son los tiempos que nos tocan vivir.
Es sí, Capitana.

Besiños de martes, igual que siempre, del alma.

Maite Lorenzo dijo...

Los católicos no estamos de moda, no es un buen momento para la fe... ni siquiera para tener valores.
Tendremos que seguir trabajando y orando... Este año mi hijo pequeño hará la Primera Comunión, si Dios quiere, en mayo.
Besos

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